sábado, 28 de enero de 2017

Como siempre: ¡un reencuentro inolvidable!

Como siempre: ¡un reencuentro inolvidable!

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José Luis Villavicencio XIX CMLP

Cada reencuentro es único y diferente…
Mi promo, la XIX, como todos los años, recibe el pedido de nuestro hermano Marco Medina de Tacna para que los que deseen viajen allá y desfilen el 28. Ya varios años ha sido así y de acuerdo a las crónicas de los que van, se sienten unas emociones de tremenda peruanidad.
Ya que no pude ir por diversas razones el día anterior arreglé toda mi vestimenta y mis cámaras para filmar, como el año pasado todo el desfile. (ahora me olvido algunas cosas como cámaras en los viajes uff… Hoy me olvide la cristina) Es una emoción tremenda hacerlo. Me extasia y exita jajaja! Es que al ver pasar a las distintas generaciones se tienen sensaciones diversas.
Debido a la restricción vehicular no alquilamos el micro parrandero y tuvimos que ir cada uno independientemente. Subí a mi micro y enrumbé al colegio. En la Av. Del ejercito subieron ¡eran hermanos de la II promoción¡ Se sentaron tranquilos y comentaban si verían a tal o cual hermano. Uno de ellos le dice: “no te duermas, que si no nos pasamos hasta el Callao”. “De repente si es así nos comemos unos chicharrones en el chinito…” Qué alegría saber que el buen humor y la hermandad dura tanto así, para siempre… Gustavo Galvez Tafur, que es uno de ellos, se sentó al lado de otro hermano de la V que venía con todos sus pertrechos.

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Después, subió un hermano de la XXIII. Cada uno venía con su indumentaria protocolar y de acuerdo a su promo. Los demás pasajeros nos miraban con curiosidad y sorpresa. Entendí que se preguntarían: Qué importante debe ser para sus vidas venir desde tan lejos en micro y bien vestidos para su Reencuentro.
Me quedé viéndolos y me entro una emoción grande. Es que el reencuentro es así. Vas, estés como estés y como sea, pero debes llegar para estar con tus hermanos y desfilar para que tu corazón gastado o pujante se acelere cada vez más.
Le dije al chofer del micro que nos deje en la puerta anexa de la Av. La paz y el sonrió al ver a veteranos enfundados con sus cristinas y ternos especiales y dijo: claro, ¡como no! ¿Son Leonciopradinos? “Así es” -les contestamos.
Es que ser leonciopradino ya es ser especial. No en vano hemos hecho historia con nuestra hermandad que se trasmite en cada acto. Al bajar cada hermano ayuda al otro. Qué linda sensación en unos pocos minutos, y en un sencillo modo de viajar.
Nos tomamos una foto y nos despedimos. 

07reenVeía ingresar a distintos hermanos, algunos pujantes por su juventud y algunos con dificultad por el peso de los años pero en sus ojos trasmitían anhelo y satisfacción de estar allí. Inclusive nuestro ilustre e inolvidable profesor don Julio Blacks, no se pierde un reencuentro porque para él es vital recibir el cariño de sus alumnos de casi 50 promociones. Fue muy ovacionado cuando lo vimos.

Este año se noto mucho orden y Un buen programa que se cumplió al mínimo.

La ceremonia se inició con nuestro himno patrio y seguidamente el Gral Miyashiro, de la XXV, pasó revista.
Luego vinieron los intercambios de escolta entre la XXI Y XXII que se hizo al igual que el año pasado a diferencia de las promociones bodas de plata en la que ambas escoltas desfilaron al unísono de manera perfecta y se encontraron en armonía sin perder la marcialidad para realizar el intercambio de estandartes.
Me emocionó mucho ver al abanderado de la promoción Bodas de Plata que es Ricardo Casanova Merino, hijo de nuestro hermano Richi Casanova, que son las promociones que tuvieron como director a César Martínez Uribe Restrepo inolvidable patriota y correcto hermano.

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Seguidamente mi corazón comenzó a palpitar mas fuerte al ver pasar a nuestros ejemplos: los Sres cadetes de la I promoción. Gallardos, organizados, y poniendo energía sacada de su espíritu guerrero que se reflejaban en su paso marcial. Asimismo la segunda donde estaban mis dos compañeritos de viaje y, así, fueron pasando las distintas promociones.

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 Se notó que las promociones estaban muy bien organizadas y correctamente vestidas. Cada una de ellas se lució muy bien. Verlas pasar es un sentimiento enorme porque no importa el tiempo ni la edad, en cada uno se trasluce el sentir común: la emoción de sentirse leonciopradino y revivir por instantes todo ese cúmulo de sensaciones de antaño. Es que, cuando uno pasa al frente de la tribuna se le escarapela el cuerpo porque se rememoran su años de cadete. Incluso la XXI tuvo en D. Zea mostrando desde lo alto su emblema
Da gusto ver a las promociones jóvenes que pasan muy gallardos y bien vestidos, todos modernos con sus cortes de pelo a la moda pero se les nota emocionados y con mucha gallardía.

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Cuando vi a mi promoción XIX, XX Y XXI así como la de XVII y XVIII sentí que estaban con nosotros los que habían partido y sentí al flaco Zumelzu con su saco lleno de pines y al flaco Holguín desfilando en sus bodas de oro con la sonrisa de niño bueno.

No es un reencuentro mas. Es un llenarse de vida, energía y sentir leonciopradino.

Un abrazo a cada uno de Uds.

Pepelucho


La gloria por siempre


ALFREDO DEZA FULLER
Era una noche fría y a lo lejos se escuchaba la canción“Adiós Muchachos”,  interpretada por Carlitos Gardel, el morocho del abasto. Alfredo Deza, Roberto Abugattás y Oscar Canqui, se encontraban en la Villa Olímpica de los 
Juegos Sudamericanos de Atletismo, en la ciudad de Buenos Aires – Argentina. 
El hecho de estar internados, compartiendo una cuadra, tan igual que aquellas del querido Colegio Militar Leoncio Prado, los hacía sentir esa triste, pero a la vez agradable nostalgia del viejo cuartel, que los albergó durante tres inolvidables años de vida escolar y militar.
“Adiós muchachos, qué recuerdos más grandes Dios mío, fue un triste adiós aquel inolvidable día en que nos despedimos de nuestra querida alma mater. 
Cómo me acuerdo del ojiverde Jorge O´Hara, siempre fregando la pita, de mis compañeros Enrique Becerra, Jorge Marusic, grandes guerreros en las pistas atléticas. Oh, Dios mío, para ellos y mi promoción, dame la oportunidad de 
ganar, de ser orgullo para mi Dieciséis, del CMLP”. Se decía y rogaba a Dios, nuestro querido Alfredo Deza.

Roberto Abugattás, Alfredo Deza y Oscar Canqui, campeones sudamericanos
Se me vuelven a cerrar los ojos y vuelvo además a sentir el dolor de los músculos, los dedos de pies y manos se me doblan y no puedo enderezarlos, quiero pararme y no puedo. Ya son los años, ya no tengo la misma habilidad de escribir, pero no puedo dormir. Había visto en el colegio secundario de aquí de Junín, cómo los escolares disputaban las pruebas atléticas y felices al llegar a la meta, corriendo con el cintillo adherido al pecho, que los hacía ganadores, completamente orgullosos a pesar de las carencias que existen aquí en la puna de mi querido Perú.

Alfredo Deza portando el pabellón nacional en el sudamericano
en Buenos Aires en que se consagró campeón sudamericano en 110 m con vallas
Siento alivio momentáneo y tomo nuevamente la máquina moderna y doy rienda suelta a mis dulces recuerdos. La mañana era alumbrada por un sol radiante que alegraba a los competidores. Oscar y Roberto participaban en salto alto y Alfredo Deza Fuller, buscaría que obtener la medalla de oro en 110 metros con vallas. Alfredo, había tenido el honor de ser el abanderado de la delegación peruana, como si Dios, hubiese querido que de antemano ya sienta que el triunfo, que el orgullo de ser campeón sudamericano, se le anunciara desde el inicio de las competencias sudamericanas. Los años sesenta fueron los años de gloria del atletismo peruano y los leonciopradinos eran los atletas más representativos del Perú. 
Los aplausos y vítores se escuchaban a la distancia del pequeño grupo de peruanos que asistían a las competencias. El sol quería esconderse, pero no importaba porque una estrella luminosa se había encendido y no dejaría que su aura se apague para el orgullo de los peruanos. Alfredo Deza, se sacaba el buzo rojo y blanco y hacía calistenia en el carril que le había tocado. 
Él pensaba y recordaba a sus profesores Siggio y Montero, del Colegio Militar: No, no podía fallarles, ellos le recomendaron que dejara el futbol para que llegara a ser una estrella del atletismo. Y si había tomado esa penosa, para él, decisión, hoy se vería recompensado grandemente. “Dioses del olimpo, no me fallen. Yo seré campeón, hoy día.”

Alfredo Deza Fuller, abnegación y constancia. Campeón Sudamericano
Suena el disparo del revólver, que anuncia la partida de los vallistas que iniciaban la carrera con obstáculos y desde el saque era un duelo a muerte, el primer lugar era para alguno de los dos que iban adelante, centímetro a centímetro. Alfredo Deza, entrega el corazón, la raza, el amor de leonciopradino y peruano. Atraviesa la meta y con el cintillo del galardón del primer lugar, sigue trotando y toma aire, mira el cielo, cierra sus ojos por un instante y sintió que volvía a la pista atlética del Colegio Militar Leoncio Prado y cuando los abrió veía hacia el lado derecho la barra de 5to. Año y como si se hubiese trasladado en el tiempo veía nuevamente a sus hermanos de la Dieciséis, gritando, felices, llenos de gran algarabía y cuando quiso correr hacia ellos, sintió que era levantado en hombros y con una bandera roja y blanca lo cubren en señal de orgullo y gloria para quien había logrado un triunfo a base de decisión, perseverancia y amor al deporte. Ya era campeón sudamericano en 110 metros con vallas, la gloria del cadete leonciopradino, estaba lograda, el Perú lo agradecía con amor.
Alfredo ya pertenece a todas las promociones del CMLP, por su permanente búsqueda de hermandad entre todas las promociones, es un ejemplo de amor al deporte y ha sido alto directivo del Comité Olímpico, además tiene ya un libro publicado titulado “Tú mismo Campeón” y es catedrático en la Universidad UPC.
Sus hermanos de promoción, vivimos orgullosos, de aquel cadete delgado, travieso, pero siempre dedicado al deporte y sus estudios. Es uno de los referentes de nuestra hermandad, y es muy apreciado por todas las 
promociones del CMLP.

Alfredo Deza Fuller, conformó la Escolta en 1961 Una de las mejores del CMLP
Cuando me envuelve la bruma de mis fantasías, vuelo en el tiempo y comparto nuevamente con mis hermanos, esos momentos felices de una juventud que anhelaba salir adelante y que encontraba en su alma mater el inicio de la preparación ya fortalecidos y ser los líderes que requiere el país. Ahora, ya en el otoño de mi vida, busco que rememorar hermosos acontecimientos que narro a las nuevas generaciones, para que tomen los buenos ejemplos que los ayudará en su vida futura. Y cuando logro mi cometido, solo cierro mis ojos y me dejo llevar por los vientos que me vuelven a mi lugar y esta vez abandono mi dulce fantasía, viendo como siempre los sueño, a mis hermanos de la mejor escolta de todos los tiempos del Colegio Militar Leoncio Prado.                              
¡SEGUIREMOS BRILLANDO, SIEMPRE, COMO AZUL HOGUERA!
Rodolfo Mendoza – XVI CMLP

¡Los 16 de la DIECISÉIS…!


LOS 16 DE LA DIECISÉIS
“¡Hasta el último hombre!”
Nada en este mundo, para nosotros, se puede comparar a la felicidad que se refleja en los rostros de “Los 16 de la dieciséis” – cuyo apelativo lo trae nuevamente Carlos Arellano – que en esta oportunidad se reúnen para departir una vez más, tan igual a aquellos hermosos tiempos donde jóvenes estudiantes de la secundaria empezaban a despertar en la vida y cuyos sueños a base de esfuerzos y sacrificios se hicieron realidad. Cuando la nostalgia de esos años tan bellos, vividos entre cuatro grandes y viejos muros encerró para siempre un gran sentimiento de hermandad, la de aquellos adolescentes que anhelaron y lograron ingresar al Colegio Militar Leoncio Prado, se unieron con la finalidad de rehacer aquel batallón de cadetes leonciopradinos, cuya hermosa amistad no podía continuar en el olvido y dieciséis hermanos de promoción, cuyos nombres los guardamos con amor fraterno en nuestros más grandes sentimientos, forjaron nuevamente la continuación de nuestra amistad y que perdura hasta hoy, tal como se puede apreciar en estaslindas fotografías, estoy completamente seguro, en la que todos quisiéramos estar presentes. Espiritualmente lo estamos y no nos sentimos tristes, más bien conocer la alegría, la chacota, los más jocosos recuerdos que se viven en cada reunión de los viernes,nos hace vivir nuevamente los años más felices de nuestras vidas.
La hermosa vista de los paisajes andinos, la triste quena que toca el pastorcito de alpacas, la lluvia que cae, el alucinante colorido de bellas flores y el majestuoso sobrevolar del cóndor, hacen que siga enamorado de estas tierras de mi país y me sienta capturado por ellas para siempre. Cada vez que mis recuerdos me llenan de aflicción,  salgo a caminar bajo la llovizna por los caminos, cerros y pampas por donde anduvieron y combatieron los pumpos y nuestros héroes que lucharon por nuestra independencia, me nutro de bellas inspiraciones y dejo que esa garúa permanente en la sierra me limpie el alma y pueda seguir con mi anhelado proyecto de escribir la historia de la gran Décima Sexta promoción del CMLP y otros hermosos acontecimientos, que he podido conocer aquí en la puna y que lamentablemente los historiadores desconocieron u olvidaron y siguen en la indiferencia a pesar de su riqueza histórica. Qué hermoso es mi Perú, un país de ensueño y glorioso pasado, que tengo la obligación de hacer conocer, antes de la partida a los cielos a encontrarme con Isidoro Suárez y Andrés Rázuri, quienes comandaron a los Húsares del Perú, hoy Húsares de Junín.
Los cascos, borceguíes, cantimploras, bayonetas y fusiles que usó la gran dieciséis, yacen en el rincón de un viejo almacén en el colegio militar. Fuimos soldados, nos prepararon para la guerra y nos enseñaron a ser caballeros cadetes, cuyo principio e ideal es que prime el honor en todos nuestros actos. Cantamos con el corazón henchidos de orgullo, vestimos el glorioso uniforme leonciopradino, formamos un batallón de guerreros con promociones de nuestra época y aprendimos el significado de “Alto el pensamiento, como una bandera”. Y así en cada promoción se creó su propia leyenda que perdura, que se renueva en cada reunión semanal y en todos los reencuentros anuales, hasta el fin de los tiempos, seguiremos viviendo el orgullo de ser leonciopradinos.
Nuestros uniformes beige, cristinas, tahalíes, borceguíes, se convirtieron en ropa de civil y algunos siguieron vistiendo el honorable uniforme de la patria, sin embargo, a pesar de que nuestras vidas cambiaron, jamás dejamos de ser aquellos adolescentes que poco a poco fueron formándose con el amor patriótico y nuestra formación castrense está dormida pero no olvidada, amamos a nuestra patria y estamos prestos a defenderla en cualquier momento que ella lo requiera. Nuestras armas letales, se convirtieron en conocimientos de acuerdo a la profesión que seguimos y en cada actuación, ya no bélica, defendemos al Perú y a la humanidad salvando y creando o mejorando la vida de nuestros semejantes. La ciencia avanza, progresa y nosotros los leonciopradinos, somos parte de esa construcción, porque fuimos formados con pasión, por excelsos profesores en conocimiento y por excelentes instructores militares en la disciplina.
La añoranza, el recuerdo de días felices, el amor fraternal, hacen que cada promoción desee seguir viviendo esa maravillosa amistad, esa gran hermandad que nació de un querer, de un deseo de vestir el uniforme militar y que, al pasar los días con el ejemplo de nuestros hermanos mayores, vamos sintiendo cómo nuestros corazones van comprendiendo que la igualdad entre todos es una realidad y que las peripecias de novatos nos hermana, nos hace una gran familia, llega el momento que cada una de las promociones que se forman, logran alcanzar la perfección militar, en orden, disciplina, habilidad, constancia, amor fraternal, sacrificio y al llegar al último año de permanencia, todo cadete leonciopradino es un ejemplo para los novatos y deseo de imitación de los aspirantes a 5to. Año.
¡Victoria! ¡Victoria!
Para la amada y hermosa nación
Por la grandeza de la raza Inca y
La nobleza de su corazón.
(Del Himno Gigantes del Cenepa)
No existe mayor dolor que la despedida de cada lugar del amado viejo cuartel en los que dejamos el corazón, el más grande sentimiento de amor a nuestra alma mater. Es inigualable la vivencia de los tres maravillosos años y únicamente gracias a los líderes de siempre, podemos continuar siendo los mismos hermanos de esa inolvidable época de juventud. Podemos destacar a la Gaceta Leonciopradina, de Kique Wong, El Imaginaria, de José Villavicencio, hermanos que escriben mil y una anécdota del CMLP, así como también a quienes con sus fotografías captan, no sólo momentos de reverdecimiento de glorias deportivas, sino además de reuniones semanales, que con la gran organización que ejerce la Asociación Leonciopradina, podemos seguir cantando nuestros más bellos momentos vividos en nuestra alma mater. Es un orgullo ser un leonciopradino. Gracias a todos aquellos que lo hacen posible.
Cada promoción egresada tiene también su cantidad de excadetes  en número, de  acuerdo a la promoción que la compone y ellos, al igual que nuestros dieciséis, hacen lo mismo, mantener la unión, confraternidad y hermosa hermandad que nos hace grandes, que nos hace inmensos y especiales seres humanos. Por esos corazones tan bellos, debemos continuar nuestra vivencia leonciopradina… ¡Hasta el último hombre!
Tenemos todas las promociones, una rica historia deportiva, académica y militar. Vivo para los leonciopradinos que son mi más grande amor, mi mayor motivo en los años que me quedan y al igual que los hermanos de la Gaceta Leonciopradina, el Imaginaria, escribidores y amantes de nuestras fotografías, seré parte de las leyendas más bellas que conocerán las nuevas generaciones, que seguirán nuestros pasos y engrandecerán siempre a nuestro bien amado… Colegio Militar Leoncio Prado.
LA PLUMA LLORA
Cuando más quiere escribir, la pluma se seca
Su tinta se acaba, mas su sangre dejará 
Su color y su historia, para quienes lo amaron.
La pluma no quiere tristezas ni llanto
Porque su amor fue tan grande
Que en cada palabra con bondad escribía.
Y entregaba su alma pura de amor
A un mundo injusto, al que igual amó
Como el perro a su amo.
La pluma espera anhelante,
El abrazo de Dios.
Rodolfo Mendoza
XVI CMLP
¡Seguiremos brillando, siempre, como azul hoguera!

Encuentro con el saltador desconocido

ENCUENTRO CON EL SALTADOR DESCONOCIDO

ENCUENTRO CON EL SALTADOR DESCON

Fue en 1957, en un viaje que realizaba con mi madre. Nos dirigíamos a la ciudad de  Huancayo en tren (el viaje duraba 12 horas pero era espectacular) en que por primera vez vi a un cadete leonciopradino. Él estaba con su uniforme y se puso a ayudar a una señora campesina a subir unos bultos. No importó que estuviera con su uniforme y que pudiera ensuciarse. Más valioso fue la ayuda. Esa imagen me impresionó mucho .Cuando le pregunte a mí madre quien era; me contestó: un cadete del Colegio Militar Leoncio Prado. Esa imagen caló muy profundo en mi espíritu de niño. Tenía nueve años.

Años después, en 1961 cuando vivía en  Chiclayo,  tierra de mi padre,  y  casi a finales de año, escuche en los altoparlantes de un carro la propaganda de un show artístico – deportivo a cargo de cadetes del Colegio Militar Leoncio Prado. Ni corto ni perezoso, solicite mi propina, que no era mucha, para ir juntándola e ir a ver al espectáculo.

Llegó el gran día. El viejo coliseo de la Policía se encontraba lleno de almas juveniles que deseaban ver de cerca de los cadetes de aquel famoso y lejano Colegio Militar .El espectáculo se inició con un partido de básquet entre las selección del CMLP y de Los Aguiluchos, equipo campeón de Chiclayo. Obviamente ganó el colegio y seguidamente empezó el show con la fabulosa orquesta. Fue lindo escuchar a la tan bien organizada y armoniosa orquesta con el profesor Julio Black al frente, el gran “cabezón” Paredes en el saxo y el gran trompetista Säenz Jumbluht (cuando lo presentaron en el coliseo se escuchó “tremendo cocodrilo”) a Coco Salomón retumbar las gemelas o a Lucho Cuadra en las tumbas (quien diría que, años después, lo haría yo). Ahí nos cruzamos con todos los chiclayanos que posteriormente ingresaron al Colegio Militar: Tito Arbulú, Calobeto Rivasplata, Chiqui Bazán, César Sánchez, Lucho y Jorge Casinelli, Coco Escurra, Victor Reaño, Fernando Fernández ( XX) y muchos más hinchas de ese glorioso colegio. Después de ello solo cabía una acción: buscar cómo ingresar al CMLP.

Lo curioso es  -y de allí esta crónica- que cuando compré el prospecto para saber cómo era el proceso del ingreso nos apuramos a sacar los certificados y venir a Lima para postular. Me impresionó la diversidad de uniformes, el cronograma de actividades diarias así como las fotos de cuanta actividad “íbamos” a participar. Me impresionó una foto de un cadete en un salto espectacular del trampolín de la piscina. Después, ya en el colegio, tuvimos ocasión de entrar a las frías aguas de dicha piscina y tirarnos el trampolín emulando al desconocido cadete (obvio, no me tomaron foto).

Pasó el tiempo y fue en los juegos leonciopradinos en que más se manifiesta el sentir leonciopradino, su famosa hermandad y lo que es mejor, el amor a nuestras camisetas promocionales.

En la XVIII promoción siempre hemos visto al gran Dante Yorgues dar todo de sí (hasta casi la vida) por competir con su promo. Sin embargo, siempre veía a Carlos Salazar en toda participación defendiendo sus colores comencé a seguirlo como a los maestros de las primeras promociones que son un orgullo y ejemplo y que ya tienen un lugar en la historia porque en cada participación era admirable su desempeño.

Carlos, puro pundonor, líder, organizador y de gran calidad y carisma personal, se faja en cada una de sus participaciones y llueva o truene, con una pierna o sin ella sigue contagiando a los de su promo, que al igual que algunas, solo son alentadas por los atletas y ahora por las promociones competidoras (eso es la integración y se dará en algún momento que se participe por hermandad y si alguna promo no completa su equipo estarán las otras para apoyarla).

Carlos, nació en Bellavista, Callao siendo sus padres Enrique de Arequipa y Marina de Ancash, o sea, tiene sangre del Perú profundo, por eso su temperamento aguerrido y luchador. Su padre tuvo el carnet No 2 de buzo en el Perú y su tío Enrique Crevousier, el No 1

Tiene tres hijos, Giovanna, Juan Carlos y Sandra.

Odontólogo de profesión y, por esas cosas del destino, al tener una reunión y perder la dirección, fue que se encontró con una colega que se dirigía a postular a la marina. Había solo dos vacantes y de casi 70 postulantes ingresó con el No 2. Ha estado asimilado en nuestra Gloriosa Marina del Perú durante 32 años retirándose con el grado de Capitán de Navío.

Ha sido catedrático de las Universidades Federico Villarreal e Inca Garcilaso de la Vega y ha sido Gerente General de la Clínica San José De Bellavista Callao

Deportista por naturaleza. Participa en cuanto deporte puede y más aun representando a su XVIII se   integro. El año pasado ganó 18 medallas y en lo que va este año tiene ya 13 galardones.


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Conversábamos siempre y le tomaba fotos con mucho gusto porque admiraba su entrega total. En una ocasión me dice:..”¿Pepelucho, tú que tienes fotos de todos los tiempos, podrías conseguirme una foto que me tomaron? no recuerdo en qué fecha pero salí en el prospecto del colegio. ¿De qué año? -le pregunto- creo que de 1962 o 1963, estaba saltando del trampolín de la piscina. ¡No jo..robes! -le digo- ¿no me digas que eres tú… la vida tiene sorpresas no? .Nunca más acertada la letra de la canción de Rubén Blades (Pedro Navaja). Él era el nadador desconocido a quien quería conocer por más de 50 años y lo tenía al frente y a quien admiraba por su temple e incansable participación. 

Pensé… y ahora dónde consigo ese prospecto. Ricardo González, el eterno participante de mi promo y coleccionista obsesivo por lo que sea del colegio, me había dicho que tenía una copia del prospecto con el que postulamos. Me lo prestó y ¡oh, maravilla! allí estaba la famosa foto que al toque se la pase a Carlitos para sus generaciones. 

Hay cosas que no tienen plecio -como diría el chinito Jo-.

Pepelucho

La vida siempre nos regala alegrías y sorpresas. A raíz del campeonato de natación del 2011 en la que Carlos participo como siempre ganando sus preseas me acorde de la foto de hace 50 años y le dije hagamos una igual. Obviamente se rio pero con una expresión de : tu crees. Claro insistí e hicimos unas tomas y este fue su regalo de sus BODAS DE ORO . El mismo salto con 50 años de diferencia y el mismo estilo, la misma convicción ganadora, el mismo espíritu y la misma nobleza de hombre de bien que gracias a su disciplina puede aun seguir en competencia.

acá la secuencia completa









Carlos sigue vigente. Este año 2022 
Panamericano y Sudamericano. 
Medellin, Colombia. 2022:
- 3 de oro.
- 3 de plata.
- 4 de bronce.
- Campeón Panamericano 50 espalda.
- Campeón Sudamericano 100 espalda.
- Campeón  Sudamericano 50 espalda.
- Subcampeón Sudamericano posta libre.
- Subcampeón  Sudamericano en posta combinada.
- Dos récords Nacionales.

 


Carlos ya paso la marca minima para el campeonato del proximo año en Japon . Esperaremos sus nuevos triunfos




(crónica recuperada - 2008)

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