ETERNAMENTE JUNTOS LA
GRAN DECIMOSEXTA
Se escucha la música criolla y todas las parejas salen a bailar,
es que tocan y cantan los cadetes de la gran Dieciséis, como antaño, como en
los años cincuenta cuando se armaban las jaranas en los Barrios Altos de la
Lima antigua, valses criollos que tocaban y cantaban los Embajadores criollos.
La alegría, el bullicio, las mozonadas de esos años maravillosos
vuelven a los zambitos de entonces cuando ingresaba a las cuadras el
inolvidable Carecostra y le llovían las almohadas que arrojaban los más
palomillas de nuestra querida promoción, sí hermanos que lindos momentos por
recordar, por querer volver a esas noches en que ya vestidos con pijamas
celestes en lugar de dedicarnos al descanso placentero después de una jornada
militar de todos los días preferíamos divertirnos a pesar de posibles castigos
castrenses, no faltaba razón… sólo teníamos entre 13 y 15 años.
Hoy hace una buena cantidad de años que volvimos a vernos
personalmente, a reunirnos semanalmente en un chifa que nos alberga por unas
cuantas horas que las queremos convertir en esa bella etapa juvenil, la
chacota, la felicidad y alegría se muestran permanentemente. A pesar de los
años para nosotros las fisonomías siguen iguales, nos volvemos a mirar como en
las etapas de canes, chivos y vacas, cada periodo es inolvidable, siempre
estarán en nuestras memorias, siempre volveremos a esas planchas, ángulos
rectos, tendidas de cama, lustradas de borceguíes. Perennizados los hermosos gestos
de solidaridad, sacrificio, haciendo mutis total para no delatar a algún
chistoso que se pasó en sus bromas.
Hermanos por más lejanos que nos encontremos, por ya ausencias
en las reuniones de confraternidad justificadas por diversos motivos es imposible
que desparezca de nuestros corazones ese bendito cariño fraterno, ese gran
sentimiento sagrado de conformar una promoción leonciopradina, que por más que
corra el tiempo, por más que ya partamos a los cielos de Dios, jamás nuestro
sentimiento inigualable, único en la historia del Perú pueda desaparecer. Somos
hermanos de la misma sangre, de soldados guerreros. Queremos estar presentes
como los años felices de Daniel Mojovich, Anselmo Berger, César Elías, Alfonso
Rivasplata Jorge Kanashiro, José Valverde, Roberto De Salas y otros queridos
hermanos que están al lado de Dios y María, ellos jamás dejarán de estar
presentes, jamás nuestros corazones dejarán de sentirlos siempre a nuestro lado.
Se oscurece el día, hora del rancho nocturno, ingresamos a nuestras
aulas y pasado dos horas salimos del turno de estudios, volvemos a nuestras
inolvidables cuadras, es el momento de las charlas, bromas y conversaciones
sobre nuestros amores juveniles, proyectos para el futuro, vestimos de pijamas
y agarra su fusil el turno de imaginaria, suena el toque de silencio, suave,
agudo, triste porque se acabó el día, dormimos plácidamente gracias al
imaginaria que cuida nuestras personas, poco a poco los perros, chivos y vacas
van entregándose al dulce sueño, al descanso merecido.
Y hoy después del toque del silencio que toca con dolor
sentimental el corneta de turno, podemos ver que van quedando vacíos los
camarotes y se escucha el tenue golpear que produce el imaginaria con sus
borceguíes al caminar y poco a poco los perros, chivos y vacas vuelven al dulce
descanso y soñando con aquellos años tan hermosos e inolvidables.
Hoy al amanecer las gaviotas siguen entonando su dulce piar, las
olas del mar siguen golpeando con fiereza el acantilado frente a nuestra alma
mater y los vientos continúan soplando fuertemente. La Decimosexta promoción
vestidos ya de beige y botas negras con el teniente Aguirre a su costado y
atrás bien disciplinado nuestro inolvidable Carecostra. Reynaldo Olaechea al
frente de la compañía, Daniel Mojovich anotando quienes participarán en
atletismo, César Elías exigiendo que se mire al frente, Jorge Ciurllizza
sacando pecho luce orgulloso de su dieciséis, Pochito Rivasplata soñando
despierto se dice para si “seré médico”, el lorito Cuba Solari levantando las
piernas demuestra su elegancia al marchar. Marcha soldado, marcha con firmeza y
amor a la patria, jamás dejaremos de ser felices, siempre, siempre habrá un
nuevo amanecer para nosotros los cadetes de la XVI CMLP del Colegio Militar Leoncio
Prado.
Más unidos que nunca queridos soldados…
¡SEGUIREMOS BRILLANDO, SIEMPRE, COMO AZUL HOGUERA!
Rodolfo Mendoza
XVI CMLP