sábado, 30 de mayo de 2026

LA ESPADA DE LA XVI CMLP¡

 

     ¡LA ESPADA DE LA XVI CMLP !



Decimosexta CMLP, hoy me desperté como siempre durante mis horas de sueño, pero muy diferente a otras veces, no era mi cama de siempre de la que levanté mi frazada y sábana, tampoco era el dormitorio de todas las noches, miré las palmas de mis manos y vi lo de siempre una M bien marcada en cada una de ellas, mi abuela siempre me decía que esas marcas sólo las podía tener un predestinado y que tenían una misión en la vida.

Me senté al borde de la cama, estiré mis brazos y mirando hacia adelante pude notar que existían otras camas de dos pisos, sobé bien mis ojos y volví a mirar…pues sí…sí era una cuadra ¿Qué me ocurre pregunté? Algo brillaba encima de mi cama y al tomar el objeto mi corazón palpitó con mayor fuerza…era una bayoneta…alcé mis brazos y comenzó a destellar iluminando la zona de mi camarote, sentí el impulso de pasearla por todo el medio de la cuadra, llegué hasta el fondo, giré en 90 grados dando lugar a que todo el corredor entre los camarotes se iluminara y un viento helado me hacía salir hacia afuera, hacia el patio no pudiendo dejar de elevar el pequeño sable, sí promoción, si me dije si estaba loco pero no, el frío penetrante, el silencio sepulcral por estar en descanso toda la compañía de quinto año y el viento que llegaba del fondo del estadio silbaba fuertemente, se me escarapelaba el cuerpo pero el valor de ser soldado me hacía sobreponerme y empujado por un sentir celestial continué con lo que se convirtió aquel momento un ritual de soldados, una misión que debería cumplirse en su momento que de esa noche no podía dejarse de realizar.        

No podía ser un sueño ya que mi cuerpo se escarapelaba por el fuerte frío que se siente al estar muy cerca del mar y sí, ya estando fuera del portón de ingreso a nuestra alma mater con el impulso de algo que me obligaba a hacerlo llegué al borde del acantilado y miré en esa noche clara que hacía ver las ondas marinas del mar de Grau, qué inmenso que es nuestro océano me decía mientras a lo lejos a pesar de la oscura noche pude ver una nave de la cual salía un resplandor, una luz que me guiaba y un viento fuerte que me empujaba hacía adelante y mis brazos levantados portaban la bayoneta que desprendía luces brillantes por el reflejo de la Luna.



Mientras caminaba se reflejaban en mi mente los años felices de unos jovencitos que amaron sus tres maravillosos años en que compartieron alegrías, nostalgias por el encierro obligatorio de todo novato, como si fuese una exhibición de cine pude volver a esos recuerdos donde cada día, cada semana, cada mes aprendíamos nuevas experiencias de todo leonciopradino, jamás podremos dejar de soñar con esos días emocionantes que nos forjaron, que nos enseñaron a ser verdaderos hermanos de la misma sangre y que hoy conservamos y compartimos cada día ese amor fraterno, un sentimiento que jamás desaparecerá y cuando nos toque la partida al cielo seguiremos siendo los mismos soldados de uniforme beige con botas negras que se encontraron para amarse eternamente.

Sentí un fuerte escalofrío, se iluminó la noche fría para ver una mano que salía del mar, arrojé como si fuese Excalibur nuestra corta espada que fue tomada por una diosa que representa al amor fraterno que nace para siempre…eternamente en todos los caballeros cadetes… del Colegio Militar Leoncio Prado.

 

¡SEGUIREMOS BRILLANDO SIEMPRE…COMO AZUL HOGUERA!



   






Rodolfo Mendoza

No hay comentarios.:

Publicar un comentario