sábado, 24 de mayo de 2025

UN PASEITO CON BERTO

 

UN PASEITO CON BERTO 

 

 



 

Hablar de Alberto Valenzuela Garcès o simplemente Berto o Zon es hablar de una persona extraordinaria. Quienes lo conocen saben de su nobleza y solidaridad para con todos .Esta al tanto de quienes de sus amigos o hermanos leonciopradinos están en situación difícil y el silenciosamente apoya y busca como hacerlo.

Recién en 1988 comencé a tener mas comunicación con él a raíz de los preparativos para nuestras Bodas de Plata en el colegio Militar Leoncio Prado y al año siguiente conformamos una junta directiva muy activa en la que el era uno de los motores. Nunca olvidare su pasión puesta de manifiesto para la remodelación del auditórium que era la obra ofrecida al colegio por nuestros 25 años. Empeñoso, terco , honrado a carta cabal y silencioso lo que le permitió a través del tiempo lograr sus objetivos personales como profesionales y como leonciopradino.

Berto no solo hace labores de integración con su XIX sino también con las primeras promociones. Es común verlo en los reencuentros saludar y estar con los hermanos de las primeras promociones con quienes aún mantiene contacto.

Fue dirigente de la Asociación Leonciopradina y con una activa participación para la adquisición de la casa leonciopradina logrando el objetivo con mil peripecias que contary  hasta ahora es un permanente asociado que brega por nuestra institución.

Con el , hemos compartido muchísimos momentos imborrables en nuestras vidas, desde que semanalmente nos reuniamos en la casa de cada uno para charlar y que el tiempo se nos iba tan rápido que la seguíamos en la otra casa comiendo lentejitas al amanecer.

 Reuniones van y vienes y a veces se me escapaba y cuando le decía donde estas?, me contestaba con : ESTOY EN LA ESQUINA DEL MOVIMIENTO, frase que se nos hizo habitual. Vaya que había que buscarlo por todos lados y hasta ahora no logro ubicarlo en la esquina verdadera. Casi siempre lo encuentro agarrado de un poste y al verme se rie y me dice: esta no es la esquina.

 


A veces nos encontramos en el Lomito y caminamos varias cuadras conversando de nuestras cosas. Estos últimos tiempos lo acompaño para visitar a un hermano que esta enfermo asi que nos ponemos de acuerdo y vamos en mi carro. Lo recojo y vamos al mercado a comprar fruta u otro alimento y el con su labia conversa con los vendedores y les habla como si los conociera de mucho tiempo, pide rebaja y siempre los hace reir. Vamos en camino y hablamos de todo principalmente de nuestros hermanos y nuestras vidas. Como el camino es largo vamos recorriendo y a veces me dice para para y me señala que allí vivía un amigo o hace tiempo que no venia por este barrio.

Me cuenta que todos los años hacer el recorrido al cerro San Cristobal que aprendió de su padre que hacia la peregrinación todos los años y el lo viene haciendo con mucha fe . Cuando nos reunimos con nuestro grupo Los Melchores el nos lleva limones, lúcumas u otra fruta del jardín de la casa de sus padres que hasta ahora el conserva. Asi de fraterno es

 


Llegamos a ver a nuestro hermano de vida y el hace reir al personal que atiende la casa geriátrica y cuando llegamos ante nuestro hermano  alza la voz diciendo ; atención¡¡¡ y somos pura risa.

Es muy motivador y tiene una positiva cualidad para hacer que cualquier persona se alegre y se sienta mejor y cuando le agradecen el solo sonríe tiernamente porque no le gusta figurar. En el fondo es un niño tìmido.

Salimos y me dice que vayamos a visitar a otro hermano de mayor edad quien esta delicado de salud asi que quedamos en coordinar. En el trayecto pasamos por varios restaurantes y conoce todos los huecos de sabrosa comida. Le pregunto tienes hambre? Si me dice , pasamos por Surquillo y me dice aca por alla por el otro lado pero no habia donde estacionar y hacia rato que su celular no funcionaba asi que me indica que mejor siga par ir a Claro de Chacarilla donde le tienen que limpiar el virus. En eso me dice para aca para comprar mis chocolates. Paramos y por coincidencia era el mismo lugar donde compro mis nueces y duces asi que le digo: ajà esta es nuestra esquina del movimiento y le digo :  en este mercado a veces almuerzo y seguro queda algo porque ya era tarde . Asi que recorrimos varios sitios y llegamos y comimos un menu sencillo pero sustancioso y lo bueno es que fue  con buena charla y alegría..

Me dice no conocía estos lugares solo he ido al mercado de Dante. La próxima vamos a almorzar allí donde la chinita me dice o sino  a tal cebicheria y a los demás .Uff nos va a faltar plata….

 


( en la esquina del movimiento)

Comprò sus dulces, su canela para el agua de Jamaica, recorrimos varios otros puestos que también conocía y cuando vimos la hora ya era muy tarde. El tiempo había pasado muy rápido y lo deje donde me indico y nos despedimos.

Vine pensando en lo que hablamos y recordaba tantas anécdotas con el en diferentes etapas de nuestro camino que me siento reconfortado saber que está bien y que seguirá con su apoyo solidario. Ojala no se ponga terco nomas porque comienza a enojarse y allí nos atracamos.

Fue un dia muy fraterno

Pepelucho

15-05-2025

 

 

  

martes, 13 de mayo de 2025

EL GRAN NICO

 El Gran Nico



Extrañamos a nuestro querido y gran amigo, a nuestro hermano de vida.

Extrañamos al escritor, al gran poeta, novelista, periodista, dramaturgo, humorista gráfico. También autor y productor de obras de teatro. Casi nada verdad.

Extrañamos su agradable compañía, sus enormes ganas de compartir con nuestra gente, con nuestra querida promoción.

Extrañamos su franqueza sin tapujos, su conversación alturada y muy entretenida, variada, y culta en extremo.

Además, su invalorable Monos y Monadas de ayer y de hoy, la que evidentemente forma parte de su vida, de su esencia.

Muy pocos intelectuales como Nicolás para entender la realidad de nuestro país, con esa extraña seriedad entrelazada y conjugada con ironía, con una dosis de sarcasmo y su peculiar y fino humor.

Seguramente nos vendrá a la memoria su peculiar y contagiosa risa brotando del alma.

Recordaremos además sus valses y marineras que compuso en la última época e interpretadas por el gran cantante Carlos Castillo en el Centro Social Cultural Musical Breña. 

Obviamente los valses de antaño que cantaba a dúo en nuestras reuniones con Dante “Panizo”Mejía. 

Nico, seguiré recordándote por siempre querido hermano donde quiera que estés, con mucha alegría, con nuestras bromas  y risas.

También recordaré nuestras conversaciones extensas y muy divertidas, así como seguramente, los difíciles momentos que inexorablemente aparecieron en el tiempo sin poderlos solucionar a pesar de nuestras ganas y el tesón, así como la solidaridad de las personas.

En resumen querido Nico, extrañaré nuestra gran amistad forjada a través de los años, y sobre todo, echaré de menos a la gran persona que siempre fuiste. 

Sin embargo, a pesar de la inmensa alegría que siento al recordarte, sucederán momentos inevitables donde aflore la tristeza y con sentido lloro evocaré tu ausencia. 

Transigir que te marchaste como un suspiro y sin poderte decir adiós, todavía me lastima y me duele el alma.

Hasta siempre querido Nico!!!

Manuel Villar 



lunes, 12 de mayo de 2025

HOMENAJE A JUAN CARLOS BARREDA

 HOMENAJE A JUAN CARLOS BARREDA por Luis Ludeña

Querido Juan Carlos;
Hay noticias que te entristecen más allá del alma; te abren surcos profundos de pena y cuando llegan de súbito, nos traen mediante el relámpago de la nostalgia, los bellos recuerdos de tu vivir en la magnamidad de tu nobleza, que siempre supiste manejar al mejor estilo de la sencillez y la diplomacia, como buen músico que inducias a la ternura a dejar los laberintos ocultos de cualquier ser andante en la tierra.
Así eras Juan Carlos, de una modesta sencillez grandilocuente, como hermano leonciopradino de la siempre gloriosa y amada XIX, el tiempo lo transformaste en tu música y así lo calculabas y medías, en esas partituras transformadas en melodías que nos enternecían en nuestra juventud y que llegaron hasta la madurez en el cocodrilo verde.
Ahora quiero recordarme, e insisto, cuando después de muchos años de haber salido del colegio, nos encontramos un día en el Banco de la Vivienda, donde llegaste a trabajar y nos abrazamos como si hubiera sido ayer la última vez que nos habíamos visto, como dicen los poetas y para festejarlo nos fuimos al Casino de Miraflores y después a tu casa, qué hermosos tiempos Juan Carlos de vivencias y satisfacciones personales en el devenir de la vida.
Para los hermanos que no te conocieron en la dimensión oculta de tu ser bonhomónico, y de tu alma culta; no ha partido cualquiera, es alguien especial. Ya en sus formas se deben dar cuenta; no es el caso del que quiere estar sólo; estoy seguro que lo hiciste para no preocupar a tus hermanos leonciopradinos; no nos diste la oportunidad de compartir esos momentos de preocupaciones y de tempestades que todos pasaremos y muchos anhelamos pasarlos en compañía de los que más amamos, la familia; para sentirnos protegidos en esos momentos de debilidades; hasta en esos pequeños detalles de la vida nos diste ejemplo de valentía y sencillez.
También quiero recordarme cuando te visitaba en tu tienda de arte, sobre todo pinturas en el mall del Polo; y conversábamos sobre tu música y las actividades que tenías programadas, y te emocionabas como un jovenzuelo de lo que ya te imaginabas estarías tocando el martes programado.
Pero ahora querido Juan Carlos, que te encuentras en tu viaje interestelar del universo, quizás buscando un escenario para tocar tu guitarra, en la luz incandescente de la infinidad galáctica, me invade la tristeza; de no haber podido despedirme, de un extraordinario amigo que mediante el silencio construyó su grandeza espiritual para compartirlos con sus amigos.
Ha llegado el momento de despedirnos Juan, entre el miedo y el pavor que me da la tristeza; de enfrentarme a la justicia divina de almas y corazones; por eso querido hermano, hoy he parado el Mundo y me bajé, porque es el momento del agradecimiento; gracias Juan, muchas gracias por tus actitudes de hermano leonciopradino, cuando más los necesité; un fuerte abrazo en la eternidad.
Lucho


NOTA DE LUCHO LUDEÑA SOBRE EL REENCUENTRO DE ABRIL 2013

*Estimado Pepito,*
Es muy difícil decirte no, sobretodo a ti Pepito, el símbolo de la
promoción más suertuda del Mundo; tener a un Piña de hermanador , por eso
escribo esta pequeña nota sobre nuestro reencuentro del 27 de abril, tenía
varias horas que le debía a mi cuerpo de sueño, pero sino lo hago la
maldita conciencia no me dejará dormir.
Quisiera empezar haciendo un pedido a tu persona, prohibirle a Viruta que
llame a los promocionales, para evitar taquicardias e infartos, salvo
previo lobby, con alguien de confianza, puede ser la Segunda, así la llaman
a la heredera de la rompe filas, porque imagínate justo me llama cuando me
iba a embarcar por avión a Lima, y por error, solamente me quedo venirme
por tierra; 12 horas de viaje, comprenderás como quede con la raya, no
hermano, no la del pelo, si los que me quedan ya no alcanzan para hacerla,
sino la raya del occipucio, como te recuerdo Virutita.
Después de varios empalmes de transporte, pasando por maranguita donde casi
me dejan creyendo el taxista que era el emblemático “Leoncio Prado”; llegué
mi hermano, ya en la puerta me encontré con dos patas, y nos salió el
alemán, ese maldito alzhéimer, porque nos miramos y entramos mirándonos
pero no articulamos palabra, ya que pensamos que habían varios reencuentros
y habían venido de la primera promoción. Claro, ante el carrito Fiat
conocido nos dimos cuenta que éramos de la XIX, y vimos a lo lejos que se
iban unos viejitos, caminando lentamente, con bastones, muletas, tornillos,
marca pasos, gorritas, tinte, rubios al tinte; peluquitas francesas y otros
elementos supletorios que felizmente pasaron el control electrónico de la
puerta; pero que en el aeropuerto, habrían tenido muchos problemas.
Otra cosa mi hermano porque nos torturaste con esa viacrucis, por todo el
colegio si sabes que estamos más cerca, al más allá que al más acá; si tu
sabes que es nuestro Colegio y lo conocemos al revés y al derecho, o no te
recuerdas de las Décimas de Santa Cruz; por más que te vistas de seda
sigues siendo Mona; tu ni te diste cuenta, nos dio una sedsasa, en ese
solazo, que Viruta no aguantó y se tomó agua del caño, le cayó como agua
bendita a Drácula, no sé quién lo salvó ya que sacó una cerveza helada de
su carro, y le cayeron varios patas como Rangers; diciéndole que está
prohibido tomar en el Colegio; pucha como ha cambiado nuestro Colegio mi
hermano.
En la caminata todos parecíamos de la cofradía BB; de la Brigitte Bardot,
no mi hermano de la cofradía Buscando Baño. Todos asolapados, ¿qué bien
estás hermano?, claro huevas es el hijo de Alache, ponte los lentes.
Y pensar que hace casi cincuenta años, nos corríamos de los chivos como
gacelas silvestres y ahora le pedimos permiso al pie izquierdo y después al
pie derecho, y todas las distancias se nos hacen lejanas, brumosas como la
memoria, pero que ricos corazones; allí estábamos, dejándolo todo, por esos
minutos más lindos de la vida encontrarnos con nuestro pasado, ya no
interesan los apellidos, los nombres; interesan esos rostros, cuyas
imágenes salen del corazón para decirnos que fuimos unos niños que tuvimos
la oportunidad de vivir la etapa más linda de la vida juntos; la del
Colegio Militar.
*UN ABRAZO PARA LA XIX*


domingo, 27 de abril de 2025

PASEO A LORA BEACH 2025

 A traves del año los integrantes de la Promocion 1967 del colegio La Salle que son asiduos a las reuniones de camaraderia durante el año , sabemos ( me siento un integrante mas de esta noble y hermosa cofradia) que en verano es casi obligaorio ir a la casa de Miguel y Carmencita.como el dice: mienstras peuda lo haremos y asi es lo venimos haciendo desde casi diez año ,Cada reuniòn es especial porque los preparativos son una antesale muy divertida. a veces ponemos una serie de pretextos pero a ultima hora estamos al pie de la gòndola, como ellos suelen decir rememorando los años escolares cuando se movilizaban para ir y venir del colegio.

El viaje alla es ya no ya pareciera que los chiquillos van a su recreo. jajaja

Este año si que era especial y muy especial porque Nicolas se habia adelantado asicomo lo hizo nuestro querido Chucho hace unos años atras. Es que estar con Nico era muy especial .Tenia una nobleza y sencillez increible.Hacia bromas y se la haciamos y el ambiente se iluminaba hasta cuando dormia su siesta ( esto tambien lo hace Dante para reposar). 

Nos golpeo a todos su partida inesperada pero sabemos que siempre nos acompañara su sonrisa y sus recuerdos de eso maravillosos años compartidos en su colegio y despues de ello.

Ayer lo recordabamos con varias anecdotas y como dijo Dante el era cantor, poeta, compositor , es decir tenia un talento multiple y como recordo Kike lo que hacian en sus años mozps estando en el colegio.

Nos llenamos de energia con esas reuniones porque Carmencita y Miguel se esmeran en sus atenciones brindandonos riquisimos platos y bebidas contagiandose ellos de las travesuras de hermanos adultos con almas de niños buenos en esta su casa. Por eso siempre estaremos agradecidos porque salimos con una enrgia muy especial que nos levanta y al recordarla nos hara sonreir todo el año.

Muchas gracias hermanos de vida.

Pepelucho

26-04-2025



NICOLAS SIEMPRE PRESENTE¡¡¡¡¡¡¡¡

Comentario de Manuel Villar 

El Gran Nico

Extrañamos a nuestro querido y gran amigo, a nuestro hermano de vida.
Extrañamos al escritor, al gran poeta, novelista, periodista, dramaturgo, humorista gráfico. También autor y productor de obras de teatro. Casi nada verdad.
Extrañamos su agradable compañía, sus enormes ganas de compartir con nuestra gente, con nuestra querida promoción.
Extrañamos su franqueza sin tapujos, su conversación alturada y muy entretenida, variada, y culta en extremo.
Además, su invalorable Monos y Monadas de ayer y de hoy, la que evidentemente forma parte de su vida, de su esencia.
Muy pocos intelectuales como Nicolás para entender la realidad de nuestro país, con esa extraña seriedad entrelazada y conjugada con ironía, con una dosis de sarcasmo y su peculiar y fino humor.
Seguramente nos vendrá a la memoria su peculiar y contagiosa risa brotando del alma.
Recordaremos además sus valses y marineras que compuso en la última época e interpretadas por el gran cantante Carlos Castillo en el Centro Social Cultural Musical Breña. 
Obviamente los valses de antaño que cantaba a dúo en nuestras reuniones con Dante “Panizo”Mejía. 
Nico, seguiré recordándote por siempre querido hermano donde quiera que estés, con mucha alegría, con nuestras bromas  y risas.
También recordaré nuestras conversaciones extensas y muy divertidas, así como seguramente, los difíciles momentos que inexorablemente aparecieron en el tiempo sin poderlos solucionar a pesar de nuestras ganas y el tesón, así como la solidaridad de las personas.
En resumen querido Nico, extrañaré nuestra gran amistad forjada a través de los años, y sobre todo, echaré de menos a la gran persona que siempre fuiste. 
Sin embargo, a pesar de la inmensa alegría que siento al recordarte, sucederán momentos inevitables donde aflore la tristeza y con sentido lloro evocaré tu ausencia. 
Transigir que te marchaste como un suspiro y sin poderte decir adiós, todavía me lastima y me duele el alma.
Hasta siempre querido Nico!!!






videito del paseo 









lunes, 21 de abril de 2025

RECORDANDO A MIS TIOS VILLAVICENCIO

 



RECORDANDO A MIS TIOS VILLAVICENCIO





 

A estas alturas del camino me es fácil recordar mis inicios y que mejor hacerlo con mis queridos tíos.

Como saben mi padre desde muchacho comenzó a trabajar y fue escalando posiciones en su carrera pública, por eso llegó a Abancay y gracias a su disciplina y carisma personal gano muchos amigos a lo largo de su vida.




 

(esta foto la envio mi papa a mis abuelos-1949)

Estando viviendo en Cusco en 1950 es que viajo a Chiclayo con mi madre para conocer a mi abuelita Ángela y allí encontré a mis tíos Juan que era el menor (14), Eugenio (20), Carmen (18), Felipe(16), Mariano y Teresa. Tio Julio y tia Luzmila estaban ya en Lima estudiando y apoyándose mutuamente. Después que conocí a nuestra abuelita regresamos al Cusco y supimos que había partido al cielo.

Recuerdo mucho a mi tio Juan que era el que me llevaba de la mano y me hizo un carrito con latas de betún y yo renegaba porque la llanta se ladeaba. El y tio Eugenio me contaron cuando recordábamos esa primera visita.



en Patapo

Nunca olvidare que cuando partió mi padre , tio Juan me dijo llorando abrazado a mí: Sobrino tu padre fue un padre para mí, me cuido y ayudo mucho. Que emoción escuchar eso. Y asi fue porque mi papa llevo a tio Juan , Eugenio y Felipe al Cusco mientras vivíamos allí y a Huancayo en que se quedó tio Eugenio.

He tenido la suerte de haber vivido con ellos y compartir momentos maravillosos,

 Nunca olvidare que tio Juan corría para alcanzar el tren y viajar a Lima a vivir con tia Luzmila. El corría con una maletita con sus cosas y yo lloraba desesperadamente porque pensé que se iba a caer hasta que logro subir.

Con tio Eugenio vivimos en la quinta Libertad de la av. Giráldez donde ms abajo quedaba la oficina de mi papa y de él. Tio era muy cariñoso con nosotros, nos llevaba a jugar y lo acompañaba en su cama a que me cuente chistes e historias que el inventaba, Nunca olvidare que un día llego con la muela que le habían sacado y me dijo que lo ayudara a limpiarla porque iba a hacerse un llaverooo. Se lo hizo.

Allá por 1958 a mi padre lo cambian a El Milagro y tio Eugenio se quedó para formar su linda familia. Lo extrañe mucho. Vivimos en Lambayeque y Chiclayo y allí conozco más a tia Teresita quien siempre cariñosa y amable nos recibía en su casa a Mariano su sobrino preferido y a Marthy. Allí los conocí mejor y más cuando iba a Olmos a visitar a tio Mariano y tia Dorila y gozar jugando en la chacra y en la tienda ayudando a vender. Ufff que recuerdos. Con Mariano siempre me encontraba cuando iba a Chiclayo y tia Tere nos llevaba a la playa, al cine. Mariano era más trompero. Con tia Tere siempre iba a la casa de Silvia y allí en Manco Cápac le tenían miedo.



En Olmos mi tio Mariano tenía un grifo y camiones de transporte y me divertía cuando nos metíamos al camión y nos llevaba hasta el grifo y observaba sus funcionamientos. Enseñanzas de vida. Con mis primos hacíamos una tarea diaria en la que rebanamos el choclo secon con unas tuzas amarradas en circulo. Ufff nos quedábamos horas haciendo eso y hablando de todo. Inolvidable Es en 1958 cuando nuestro abuelo Salomón parte y vienen todos los tíos al velorio que fue en mi casa.10 días antes yo había hecho la primera comunión y lo visite en el Hospital porque estaba internado por problemas cardiacos .    

 


Tia Carmen también vivió con nosotros que ya estábamos en Alfredo Lapoint. ella trabajaba en la Casa Cuglievan que quedaba a 50 mts de mi casa y estuvo unos meses mientras esperaba a nuestra primita Ana Maria. Tia Carmen tenía el mismo carácter que tio Eugenio. Muy alegre y juguetona. Le gustaba cantar en voz alta y se ponía a bailar y cantar mientras mi madre le hacia el coro.

En 1960 Llego tio Julio con tia Victoria y Angelita porque después de graduarse fue a trabajar a Tacna y allí se casa y en esa oportunidad llego a Chiclayo y a Olmos con la intención de trabajar Ali, pero no fue posible por eso vuelve a Tacna donde se afinca. Tio Felipe después de estar en Ica en 1953 con nosotros entra a trabajar también a la Oficina de caminos y hace su carrera publica allí residiendo en Moquegua donde forma su familia. También muy alegre y más conversador que los demás. Él siempre estaba al día de todo por eso las veces que nos visitaba lo escuchaba mucho.

Las veces que venía a Lima cuando estamos en provincias mi padre siempre me llevaba a visitar a Tia Luzmila quien trabajaba en el Hospital del Niño como enfermera. Ella era muy conocida en su trabajo . Muy querida y solidaria con todos, Varias veces me hospede en su casa en Breña, primero en Mariscal Orbegoso, Deán Valdivia, y después en Garzón. Ella también me llevaba a muchos sitios de visita y me presentaba como su sobrino mayor.

Los genes jalan mucho. Varias veces me han dicho que era hijo de tio Mariano o tia Luzmila Es que somos de un solo tronco., sin embargo yo me asombro cuando me confunden con m padre y los veo con cara de susto

 Un fuerte abrazo queridos primos

1972 BODAS DE PLATA DE MIS PADRES

20/04/2025

 

jueves, 10 de abril de 2025

RECUERDOS DEL CMLP

RECUERDOS DEL CMLP

Por ;
Jorge Valverde Challe
XX Promociòn




Corría el año 1962, en aquel entonces Lima era una ciudad amigable y apacible, en la radio empezaban a aparecer temas musicales de un grupo inglés llamado los Beatles que marcarían un hito en la música moderna, gran parte de la población limeña se transportaba en tranvías que circulaban por toda la ciudad, hoy en día ya han desaparecido de la circulación, la gente se distraía yendo a los cines para ver una película o a las matinales musicales, paseando por Miraflores o el Jr. De la Unión o tomando un café en los tantos lugares agradables de aquel entonces; yo cursaba el segundo año de secundaria cuando un día de ese mismo año, mi padre llegó a la casa portando un sobre que me entregó, lleno de curiosidad saque su contenido y vi que se trataba de un prospecto de admisión para un colegio militar donde se cursaban los tres últimos años de la educación escolar, era el Colegio Militar Leoncio Prado, yo sabía de su existencia ya que mis dos hermanos mayores habían terminado sus estudios en aquel colegio, no era simple lograrlo, había que postular y aprobar las pruebas de conocimiento así como las de aptitud física y médico, fuimos cerca de 400 los afortunados que alcanzamos vacante y pasaríamos a integrar la XX promoción del CMLP, ese ingreso nos cambiaría la vida para siempre.
En los primeros días marzo del año 1963 (yo acababa de cumplir 14 años el día primero de ese mes), todos los postulantes que logramos una vacante, ingresamos al colegio por la puerta principal ubicada en la Av. Costanera donde se encuentra la estatua del Coronel Leoncio Prado, patrono del colegio y héroe de la guerra del Pacífico.

Trasponiendo la puerta pasando por la guardia de prevención, nos hicieron formar en unas canchas de cemento con unos tableros de básquet algo deteriorados por la brisa marina, ya que las instalaciones del CMLP se encuentran al borde de un acantilado que da al mar en el distrito de La Perla; las canchas estaban ubicadas al lado derecho de la entrada, luego de una corta espera se presentaron los oficiales asignados a la promoción, un capitán jefe de año, tres tenientes, cada uno a cargo de una compañía integrada por tres secciones, tres sub oficiales, asistentes de cada teniente y los monitores, estos últimos, cadetes del quinto año que habían recibido un curso de instrucción militar en los meses de verano para estar a cargo directo de los alumnos recién ingresados. Nos llamaron a cada uno de los que conformaríamos las 10 secciones del tercer año, integrado por estudiantes de todas las regiones del país, procedentes de colegios particulares y públicos, de toda condición social y de todas las razas, incluso habían varios cadetes panameños; ese día la XX promoción recibía su partida de nacimiento.



Una vez integrada las secciones en un número aproximado de 40 a 45 nuevos cadetes, los monitores nos llevaron al pabellón de tercer año y nos instalaron en los dormitorios llamados cuadras en las que pernoctaríamos el primer año de nuestra estadía, nos repartieron útiles, uniformes, capotines (tenías suerte si te daban uno de tu talla), borceguíes y colchones, los que tendríamos que marcar con alquitrán utilizando unas plantillas que nos repartieron y en donde se indicaba la sección a la que pertenecías y el número de orden que nos correspondía, nos mostraron nuestros respectivos camarotes donde pusimos nuestros colchones de lana, nos asignaron un ropero metálico donde guardaríamos nuestras pertenencias con un orden determinado y nos señalaron el área del piso del dormitorio que a partir de la fecha, era de nuestra responsabilidad mantenerlo limpio, enserado y lustrado, ya que dentro de la lista de cosas que nos solicitaron llevar, se encontraba una lata de cera y una franela.


Recuerdo la primera noche, fue difícil para todos, acabábamos de dejar la seguridad de nuestros hogares, la tutela y cariño de nuestros padres para de pronto, dormir en unos dormitorios colectivos con una veintena de camarotes y gente aún extraña, algunos no soportaron este drástico cambio y abandonaron el colegio en la primera semana, al amanecer tampoco fue fácil, fuimos despertados muy temprano con el toque de diana, teníamos que levantarnos a toda prisa, asearnos, vestirnos y salir a formar muy rápido, una vez formados los monitores pasaban lista y entregaban el parte de asistencia a los tenientes, comprobada la asistencia, marcharíamos al comedor para tomar el desayuno, un comedor enorme lleno de bullicio de platos, tasas, jarras y todo menaje de cocina, una veintena de mozos corriendo de un lado a otro repartiendo las raciones del desayuno, cada ración estaba constituida por tres panes hechos en la panadería del mismo colegio y recién salidos del horno, un plato de avena, una tasa de leche, mantequilla, mortadela o aceitunas; en cada mesa del comedor se ubicaban 9 alumnos y un jefe de mesa integrado por un cadete de quinto año quien se encargaba de mantener el orden y los modales al comer.

Las primeras semanas fueron de una intensa capacitación militar y de “orden cerrado” a cargo de los oficiales y monitores, formar por secciones al paso ligero, tres últimos, firmes, atención, media vuelta, distancia sobre el hombro una y otra vez, marchas, ranas, planchas, canguros y más marchas, mas canguros, ranas y planchas, correr en formación y al paso ligero alrededor de las canchas deportivas, etc. etc. terminando el día agotados de tanto desgaste físico. Como compensación a este despliegue de energía, el rancho a la hora del almuerzo y la comida era abundante, dos panes a la hora del almuerzo, un plato de sopa, un segundo consistente en alguna menestra, un trozo de carne o pollo, arroz y postre, lo mismo a la hora del rancho de la noche pero ya sólo daban un pan por persona y si te descuidabas no comías tu pan; comida que literalmente era devorada con mucha avidez.

Nos enseñaron a hacer nuestra propia cama, habían dos formas de hacerlo; cama de día y cama de noche, la cama de día era doblar ambas sabanas por separado y dejarlas del tamaño de la almohada, una envolvía la almohada y se ponía en la parte superior, luego venía doblada la frazada del mismo tamaño de la almohada y se ponía en la parte media y por último la segunda sábana que envolvía la pijama, esta iba debajo de los dos primeros bultos haciendo un conjunto de tres paquetes perfectamente alineados en la cabecera y sobre el colchón se ponía la colcha, la que debía estar templada sin tener ni una sola arruga, la cama de noche es la misma que conocemos comúnmente, esto se repitió cada noche y cada mañana durante los tres años de nuestra estadía.

Los baños merecen una mención aparte; las duchas eran unos lugares ubicados dentro de una edificación de un solo piso separadas de las cuadras por un pequeño campo de futbol y que tenían instaladas unas gruesas tuberías de agua, tanto en la parte superior como en los laterales de unos amplios ambientes de donde sólo salía agua fría y nos bañábamos todos a la vez, como en los establecimientos para lavar carros; también estaba el famoso “malacate”, lugar en el que hacíamos nuestras necesidades básicas, el malacate era un ambiente en el que se habían instalado dos filas de unos 10 wáteres por lado ubicados frente a frente, separados individualmente entre sí por unos pequeños muro, de modo que no podías ver a tus compañeros ubicado a los lados, pero no habían puertas, así que si podías ver a los que tenías frente a ti, cosa de locos, tremendo cambio para unos jovencitos acostumbrados a la privacidad de los baños de nuestros hogares.

Hacia fines de marzo se habían reintegrado la totalidad de alumnos del cuarto y quinto año, completando así el batallón de cadetes del CMLP al mando de un mayor jefe de batallón, compuesto por cadetes del tercer año llamados alumnos, los de cuarto llamados aspirantes, y los de quinto llamados técnicos, pero en el argot del colegio eran perros, chivos y vacas, en ese mismo orden.

Una vez completado el alumnado, la adaptación de los de tercero no era sencilla, éramos la última rueda del coche en el orden jerárquico, a todos los cadetes se les dotó a manera de identificación de una placa con nuestro nombre que debíamos prender en la tapa del bolsillo de la camisa del uniforme de diario, y en mi caso sucedió un hecho que nunca he olvidado; cuando me estaba dirigiendo a las cuadras de mi año, fui interceptado por un cadete de quinto (XVIII promoción), el cual al leer mi apellido en la placa de identificación me preguntó cuál era mi relación con un ex cadete de la XVI que tenía el mismo apellido, al describirlo le dije que era mi hermano, iluso yo de pensar que era un amigo de mi hermano que me protegería, pero fue todo lo contrario, mi hermano era muy inquieto y peleador y este me dijo que mi hermano le había pegado varias veces, luego de ello me abrazo del cuello fuertemente y me llevó a su cuadra, felizmente era una de las más pequeñas ubicada en uno de los extremos del segundo piso del pabellón de quinto, ingresó siempre conmigo agarrado del cuello y les dijo a sus compañeros que allí se encontraban: Muchachos saben quién es este, es el hermano de fulanito, a continuación escuché un prolongado murmullo y muchos saludos a mi madre, luego de varias planchas y canguros que me ordenaron hacer, uno de los técnicos se me acercó con un cepillo de dientes y me lo extendió, yo sorprendido e ingenuo le dije que ya tenía cepillo, a continuación me dijo, barre ¡!! Y tuve que barrer la cuadra con el cepillo, felizmente como les comente, era un dormitorio pequeño, pero amanecí con un ligero dolor de espaldas y con un recuerdo inolvidable. Comprendí después de este incidente que yo sería el que iba a expiar muchas de las palomilladas de mi hermano, él había dejado huella a su paso por el colegio; con el correr del tiempo el técnico y yo terminaríamos siendo amigos.

El año académico en ese entonces comenzaba el primer día útil de abril, concurriendo a las aulas en horarios de mañana y tarde, para volver en las noches para cumplir con las tareas y estudiar las distintas materias, el plantel educativo era extraordinario, unos señores profesores, no quiero mencionar ningún nombre para no cometer el error de omitir a alguno de ellos, lo que sería una enorme injusticia, la mayoría autores de los textos escolares con los que estudiaban todos los colegios del país, nosotros fuimos afortunados concurriendo a las clases que recibimos de estos brillantes amautas.

El tiempo de ocio era muy poco, luego de concurrir a las aulas durante el día, a partir de las 5 pm había mucha actividad deportiva y cultural, entrenamiento en atletismo, clases de judo, pintura, música, ajedrez, periodismo, teatro etc. etc. nadie tenía tiempo de aburrirse. Por otro lado, los oficiales constantemente pasaban revista en las cuadras, comprobaban que el piso estuviera limpio, encerado y brillante, las camas bien hechas y templadas, los roperos en perfecto orden y la ropa aseada, así era la rutina diarias dentro de las instalaciones del colegio.


En el mes de julio de ese año, empezaron los ensayos para el gran desfile militar de fiestas patrias, el batallón de cadetes era ubicado a continuación de la escuela militar de Chorrillos, los ensayos eran arduos y con muchas pasadas por la tribuna central, teníamos que cargar sobre el hombre un fusil Mauser modelo original peruano de un peso aproximado de 4 kilos que tenía una larga bayoneta y que nos habían asignado como equipo a comienzo de año, además del fusil nos entregaron una mochila de lona muy resistente, una cantimplora para agua y un casco de soldado que utilizábamos los sábados para hacer maniobras fuera del colegio por la zona de Maranga que para ese entonces no tenía la población de hoy, la mayoría eran campos de cultivo y potreros que con el tiempo y el correr de los años, el cemento cambiaria para siempre ese panorama.

Todos los cadetes de tercero con el correr del tiempo, nos fuimos acostumbrando al rígido sistema de disciplina y estudios, pero cuando a uno lo pillaban cometiendo un acto de indisciplina o fuera del reglamento, teníamos dos opciones: o hacer castigo físico que consistía en ejecutar un número determinado de planchas, canguros, ranas o aceptar una papeleta de infracción disciplinaria, estas tenían un puntaje determinado y las aplicaban en función a la falta cometida, la mínima era de 3 puntos, con 5 puntos te arruinaban la salida del sábado a las 11 am y recién salías a las 5 pm, si sumabas 10 puntos no salías hasta el domingo a las 10 de la mañana y si superabas los veinte puntos, ya que las papeletas eran acumulativas, te quedabas castigado todo el fin de semana sin salir del colegio y te convertías en el banquete de la gran cantidad de zancudos que no dejaban dormir por la noche chupándote tu sangre; habían cadetes que casi siempre eran castigados y no salían con mucha frecuencia, salvo en las ocasiones que decretaban salida general, a estos castigados les decíamos panetones porque sólo salían para fiestas patrias o por navidad.

En el aspecto militar desarrollamos actividades propias de un cuartel, por ejemplo el servicio de imaginaria, cada noche y de acuerdo a un rol establecido, 4 cadetes tenían que cumplir con este servicio que consistía en velar durante dos horas la cuadra y dar parte a la ronda nocturna de oficiales si había alguna novedad con los cadetes, recuerdo que mi primera vez fue muy estresante, esa noche me toco el tercer turno, es decir de 2 a 4 de la madrugada (sin duda era el peor turno), y justo esa noche nos habían pasado en el auditorio una película de terror (para esa época), con Vincent Price llamada La Fosa y el Péndulo, además, los cadetes de quinto año nos habían dicho que el alma de Duilio Poggi (Héroe leonciopradino muerto trágicamente por defender a una dama) se paseaba de madrugada por las cuadras, sumado a que algunos compañeros de pronto y a gritos, hablaban dormidos originándome más miedo, es decir, pasé mi turno con los pelos de punta, no veía las horas de hacer el relevo con el turno siguiente, demás está decir que cada turno parecía una eternidad.



En la parte de evaluación estudiantil se clasificaba a los cadetes de acuerdo a su aprovechamiento en: Cadetes de Honor que eran los que alcanzaban las más altas notas y se les distinguía con un cordón rojo y amarillo, cadetes distinguidos que usaban un cordón rojos, cadetes eficientes y cadetes deficientes (o simplemente corchos), felizmente muy pocos de estos últimos, la competencia era ardua y cada bimestre cambiaba el orden de mérito, la puntuación de notas era del 1 al 100 siendo 60 el mínimo aprobatorio.

En el mes de diciembre se realizó la clausura del año escolar, en esa época la ceremonia era presidida por el Presidente de la República y el comandante general del ejército peruano, para ese entonces nosotros ya no éramos los mismos que habíamos ingresamos en marzo, durante un año fuimos moldeados y curtidos tanto en la parte intelectual como física y por fin dejaríamos de ser los últimos en el orden jerárquico, seriamos aspirantes, lamentablemente con algunas bajas por aprovechamiento o conducta.

Así terminó el año 1963 para la XX promoción, con miles de anécdotas individuales y de grupo, ahora al mirar retrospectivamente, me invade cierta nostalgia por haber vivido esos maravillosos años de juventud donde se forjaron las mejores amistades y un sólido sentimiento de compañerismos entre nosotros, las paredes amarillas del colegio que nos cobijó del frio invernal frente al mar ya no existen, la famosa Siberia (llamada así por el intenso frio que se sentía en ese lugar), pabellón de nuestras aulas durante los tres años de permanencia en nuestro colegio, ahora sólo vive en nuestro recuerdo, la Perlita, un quiosco de comida muy concurrido tampoco está, todo fue demolido para reconstruir un moderno local, muchos de nuestros compañeros muy queridos y con los que compartimos momentos de alegría, estudio, tristeza, marchas forzadas, castigos físicos, palomilladas y bromas, moran ahora en otra dimensión, tal vez desfilando marcialmente en el cielo o cantando nuestro himno llenos de alegría, atrás quedaron esos años juveniles llenos de vitalidad, pero nos queda el consuelo y el orgullo de haber pasado por sus aulas y vestido el uniforme del colegio en sus dorados y mejores años,

En lo personal me queda un sentimiento de enorme gratitud, en primer lugar a mi padre, por haber decidido que yo postulara al colegio militar, a mis profesores, magníficos docentes que lograron instruirnos de la mejor manera, alcanzando un alto grado de preparación en la promoción, con ex cadetes destacados en casi todos los campos de las diferentes profesiones, a nuestros instructores militares, que poco a poco fueron formando nuestra resistencia y nuestro carácter para enfrentar las diferentes situaciones que se presentan en la vida diaria, y a mis compañeros de la XX, hermanos para toda la vida.
Leonciopradinos por siempre
J.V.CH (YO)
XX PROMOCION