viernes, 29 de mayo de 2020

¿Qué hacer con el transporte público urbano en la era del COVID?


Por :
Ing. Luis Gutiérrez Aparicio Mg.

Así lució el paradero de Puente Nuevo en el día 71 de cuarentena. Fotos: Violeta Ayasta y Lino Chipana - GEC
Paradero de Puente Nuevo en el día 71 de cuarentena. 
Fotos: Violeta Ayasta y Lino Chipana

Mientras llega la vacuna, esto es, durante un año y medio, exactamente el tiempo que queda de gobierno al Presidente Martín Vizcarra, tendremos emergencia sanitaria, donde el transporte público será foco de contagio. 

En transporte público se hace aproximadamente el 75% de los viajes de transporte motorizado en las ciudades del Perú, en las que viven el 80% de la población nacional. La demanda cautiva del transporte público es la población de menores ingresos que no tiene otra opción, salvo caminar o no moverse.

Una vez más la pandemia se ensañará con los más pobres si no se aplican medidas en la proporción que exige el drama que se avecina.

Aquí ofreceremos una idea del impacto de no hacer nada o poco en transporte público urbano, y sugerencias para sacar adelante una rápida y enérgica acción que deberá conducirse desde Palacio de Gobierno, el MEF y el MTC, con participación ciertamente de todas las autoridades pertinentes en todos los ámbitos nacionales y subnacionales.

Hasta hoy, se han tomado razonables medidas que van desde la aplicación de protocolos sanitarios de limpieza y distanciamiento social en paraderos y vehículos, hasta medidas para evitar la concentración de los usuarios promoviendo el escalonamiento de horarios y el transporte no motorizado como el sistema de transporte individual sostenible (SITIS) en Lima-Callao. Estas medidas no sólo son insuficientes, sino que lamentablemente tienden a generar efectos poco deseables que deberían preverse con sentido de urgencia.

En primer lugar, cuestionan la viabilidad financiera del transporte público formal. Menos aforo (en estricto debe ser menor del 40% de lo usual), con las mismas tarifas, no permitirán cubrir los costos de operación. Ya los transportistas con toda razón están demandando compensaciones. Pretender cubrir esa brecha con aumento de tarifas sería algo que podría calificarse de inhumano, dada la penosa situación económica de los usuarios. 

Entonces, lo recomendable es que el MEF y el MTC diseñen un programa de rescate financiero del servicio del transporte público. Pero, ¿sería bueno destinar un cuantioso subsidio a este rescate, que daría continuidad a pésimas empresas y servicios, que son una inmensa mayoría? 

Esta es una dura disyuntiva. Quedarnos inactivos a este respecto podría inducir la quiebra, descomposición y eventual pulverización de mal transporte público actual, para dar paso a un dominio o generalización del transporte individual e informal, sea por auto privado, taxis, colectivos, mototaxis y motos. Esto es, se incrementarían la congestión, la contaminación y el uso ineficiente del espacio público. Nuestras ciudades se harían más invivibles. 

En este contexto parece que no quedaría otra alternativa responsable que subsidiar puntualmente a los operadores que cumplan estrictamente con los protocolos COVID (penalizando a quienes no lo hicieran), al mismo tiempo que se acelera la implementación de los sistemas integrados de transporte encargados a la ATU para Lima-Callao y a PROMOVILIDAD para las ciudades del interior. Una tarea imprescindible debe ser la fiscalización del cumplimiento de los protocolos COVID de parte de operadores y usuarios, reforzada con campañas comunicacionales de concientización.

Lima-Callao, donde las proporciones del problema son mayores, tiene una ventaja. Cuenta con una extraordinaria y completa base de datos de demanda y oferta de viajes, levantada en 2019 por el consorcio español contratado para el Plan Maestro del Transporte Masivo de Lima-Callao al 2050. 

Con esa información se podría modelar en corto tiempo las líneas de deseo de viaje que incorporen al 2021 los factores de cambio por tele educación, teletrabajo, telecompras, escalonamiento de horarios, incremento del transporte no motorizado, y otros similares, de tal forma de contar con una proyección realista de la nueva matriz de demanda. 

Esto sería la base para reestructurar todo el sistema de transporte con un enfoque de integración y eficiencia de rutas y servicios, y proyectar nuevas concesiones en muy pocos meses. Para ser más eficientes y rentables, esas concesiones deberían ser de índole territorial, a manera de cuencas tronco-alimentadoras (como en Brasil, Chile y Arequipa), integrando una red de corredores estructurantes como el Metro, Metropolitano y Complementarios, y priorizando decididamente al transporte masivo y no motorizado, ante otros modos.

De esta manera, con una oferta estructurada, en términos físicos, operacionales y empresariales, sería posible avanzar un agresivo proceso de sustitución de flota, que permita incorporar buses de mayor tamaño por economía de escala y no contaminantes (eléctricos, a gas, híbridos) 

Este proceso ciertamente exigiría una rápida transformación digital de la gestión del transporte público, con generosas aplicaciones de inteligencia artificial y big-data, que facilitaría el control de la flota, el monitoreo de la demanda, la información en tiempo real a los usuarios y una recaudación digital muy amigable. 

Un sistema integrado de transporte con estas características de calidad y eficiencia, si nos protegería ante la pandemia. Y podríamos como sociedad transferir recursos para que funcione honrando el derecho de todos los ciudadanos a la movilidad, con tarifas asequibles.

Cerramos este ejercicio de formulación de una política pública de emergencia sana, sugiriendo al MEF y el MTC que hagan uso de un modelo financiero como el que desarrolló el equipo del sistema integrado de transporte (SIT) de Arequipa, para ponderar apropiadamente los recursos que deberán transferirse al sector para hacer posible esta propuesta de reconversión de emergencia del transporte público de todas las ciudades del Perú, hacia sistemas integrados de transporte en ciudades para la vida, que permitirán una chatarrización total, una inversión sostenida para modernizar la flota, y una operación eficiente con premisas tecnológicas de punta y con una tarifa integrada, competitiva y socialmente inclusiva.

Dada la extrema gravitación de este tema para encarar la pandemia seria recomendable la conformación de un comité de crisis multidisciplinario (con un cuarto de guerra digitalizado como en la organización de los Panamericanos), en directa relación con Palacio de Gobierno, el MEF, el MTC y el Comité COVID Salud, para monitorear la pandemia y realizar la reconversión del transporte público urbano siguiendo las pautas aquí sugeridas. 

(1014 palabras)


miércoles, 27 de mayo de 2020

MELCHORES VIRTUALES


Durante muchos años todos los miércoles nos reuníamos para almorzar en un restaurant llamado La Melchora en la esqu. De la Av. España y el jr. Washington en Lima y estábamos los 45 minutos de mi refrigerio. Que reuniones aquellas en la que el neguito Ricardo González se adueñaba de la mesa 19 porque llegaba casi con media hora de anticipación y nos esperaba con Huguito Castro. Fueron psando los años y los cientos de anécdotas. Ese almuerzo se convirtió en otro punto de reunión para los que deseaban venir .A veces los martes en la noche acordábamos seguirla las charlas al dia siguiente y asi lo hicimos.
Después que dejé de laborar por allí ,nos espaciamos pero no perdíamos la ocasión de hacer nuestro almuerzo en el Lomito de San Borja. Con la llegada de esta pandemia y para no dejar de reirnos y vernos creamos el almuerzo virtual de los Melchores que hoy hicimos por primera vez.
Felizmente todos estuvimos al frente y como siempre la química brotaba solita. Comentamos nuestros momentos dificles que estamos viviendo pero que debemos afrontar cada uno son sus fortalezas y mediante esta hacer una fortaleza grupal. Nos contamos como andamos y como van nuestras familias. Es que el tiempo inexorablemente avanza y merman nuestras condiciones.Felizmente podemos vernos y comentar los piqueitos servidos:
Una entradita de como peinarse con una sopita de ternura al viento y de fondo un abrazo muy estrecho a través de la pantalla.
Hasta el próximo miércoles.

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jueves, 14 de mayo de 2020

EL MONOLITO DE LA PLAZA DE MACCHUPICCHU






Cada vez que veo la foto inmensa de Macchupicchu en mi comedor y que fuera un regalo para mis padres en sus bodas de Plata por parte de tio Victor Chambi , me da coraje porque la primera vez que visite la ciudadela estaba el monolito en la plaza y ahora ya no existe. Me preguntaba que había pasado y buscando información encontré esto:


Monolito que existió en la Plaza Principal de Machu Picchu



Es un bloque de piedra maciza que originalmente se encontraba en medio de la plaza principal de la Ciudad Inca de Machu Picchu, mayor al tamaño de una persona y con un peso de aproximadamente media tonelada; actualmente se halla semienterrada en las inmediaciones de Machu Picchu.



Monolito removido de la Plaza Sagrada de Machu Picchu

Se tiene registro gracias al Dr. Manuel Chávez Ballón, que en noviembre del año de 1978, el gobierno peruano dirigido por el general Francisco Morales Bermúdez, “ordenó que se retirará el monolito central de la Plaza Principal de Machu Picchu”.

La roca ubicada en medio de la plaza principal de Machu Picchu fue tumbada y retirada, para permitir el aterrizaje del helicóptero que transportaba a los reyes de España Juan Carlos I y su reina Sofía.





Monolito removido por segunda vez

Lastimosamente, esta no fue la única oportunidad en la que esta piedra fue removida. Se sabe que en 1989 la piedra fue removida por segunda vez; esta vez, por motivo de la reunión de los presidentes de los países que conformaban el Pacto Andino (en la actualidad CAN – Comunidad Andina de Naciones), bajo la orden del gobierno de Alan García Pérez. En esta oportunidad para permitir el aterrizaje de los helicópteros que transportaban a los presidentes iberoamericanos.



Destrucción del monolito de la Plaza Sagrada de Machu Picchu

Durante la segunda intervención para remover la piedra, mientras los obreros maniobraban para retirarla, el monolito sufrió graves daños (se rompió en pedazos) y al no poder ser restaurada, los pedazos fueron removidos y enterrados en un lugar cercano.

Daño irreparable

Si considera el diseño de la mayoría de los lugares de la ciudad inca de Machu Picchu, notara que cada una de las construcciones, canales y monolitos de la ciudad, fueron de vital importancia para sus habitantes, y tenían son solo un significado sino un uso en particular.

El hecho de que este monolito removido de Machu Picchu, se hallara en medio de la plaza principal de la ciudad sagrada, indica que la perdida de cultura y simbolismo que esta roca representaba, es irreparable y mayor a cualquier circunstancia diplomática o social.

Por esas cosas de la vida ,en la segunda ocasión mi padre fue a la ciudadela con los hermanos Chacaltana y se tomo las fotos que ven. El decía que solo iba allá en helicoptero.

Una pena y realmente solo en nuestra patria suceden esas cosas





viernes, 8 de mayo de 2020

LA COLUMNA DEL PIÑA-COQUI CAYO



Hace muchos años atrás cuando aún no entrabamos a la era digital, nuestras directivas de la XIX promoción hacían boletines impresos en donde informábamos los acontecimientos programados y realizados. Allí a veces daban un espacio para escribir una columna. Rescaté esta pequeña crónica como reconocimiento a un hermano deportista.

Espero seguir encontrando más boletines

Pepelucho

2020



LA COLUMNA DEL PIÑA


Cuarenta años de conocernos. Si parece que fue ayer cuando medio asustados cruzábamos por primera vez las cuadras e íbamos a pasar nuestra primera noche. Cuántas cosas sucedieron esa primera noche. A algunos les dio tortícolis por la almohada dura, a otros se les enfrió los pies, otros no durmieron pensando en su flaca, en fin, anécdotas hay miles, sin embargo, todos teníamos el mismo orgullo: ya éramos cadetes del glorioso Colegio Militar.

Con el pasar del tiempo, formamos una logia eterna: Somos de la XIX. Cómo han sonado esas palabras en el mundo. Nos conocen en todos sitios porque nuestra gente ha sabido llevar en alto ese nombre. Gracias a todos los que han hecho de la XIX grande, ella es muy bien reconocida.

En esta ocasión permítanme personalizar a uno de ellos: nuestro Coqui Cayo, digo nuestro, porque el desde chiquito caló hondo en nosotros y formó parte de cada uno. Desde el inicio fue brillante como deportista. Las canchas de atletismo, fútbol y cuanto deporte hay, del CMLP y de la Marina supieron de tardes de gloria gracias a él. A través del tiempo, su coraje, garra y empuje lo personificaron como una persona ganadora. El es uno de los factores de que la XIX siempre se mantenga unida por el deporte. El y los demás hermanos deportistas siempre estuvieron a la vanguardia y por ellos siempre permaneceremos unidos.

Ahora parece que el tiempo se ha detenido en él. Sigue con el mismo ímpetu ganador aún cuando las fuerzas pudieran fallarle. Sin embargo, gracias a su indomable fuerza interna es que supera cualquier desbalance físico y  nos hace  ganadores .

Estamos orgullosos de ti Coqui por todo lo que has dado y das por la promoción y en estas líneas quería trasmitirte este humilde mensaje para quien seguirá siendo el abanderado deportivo de nuestra gloriosa XIX .


Hasta la próxima

23-06-2002

Boletin 34-XIX CMLP



Siempre las imágenes grafican menor que el texto. Acá podemos sentir que su perseverancia y pundonor fue en todas las canchas. Su pasión fue la natación en donde hasta hoy campeona y sigue adelante en los campeonatos de masters. Pero también ha participado en atletismo defendiendo a la ESNA, al CMLP y a su XIX en las olimpiadas de excadetes; asimismo en futbol, fulbito ,natación y tiro entregándose en forma total. Nunca olvidare que una vez nos dijo: si participamos es para ganar. Triunfador en la vida y ahora seguirá cosechando triunfos emocionales viendo triunfar a su hijo Coquito que juega futbol por su universidad en los EE.UU.

Grande Coqui¡¡¡¡¡¡ 



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Su hijo Coqui ya esta escrrbiendo su propia historia deportiva para su orgullo y para los que lo queremos. Actualmente juega en el equipo de fútbol de la "Universidad de Lyon" del Estado de Arkansas USA.

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domingo, 12 de abril de 2020

MI PRIMERA ENTREVISTA


MI PRIMERA ENTREVISTA



Por : César Hildebrandt Pérez Tribeño 




Nieto de un abuelo periodista y librepensador —Benjamín Pérez Treviño dirigió "La Razón" en Trujillo y fue jefe de la logia masónica de esos parajes—, a mí nunca me cupo duda alguna respecto de lo quería hacer. En el colegio militar "Leoncio Prado" había ensayado algunas escribideras, presidido un huachafísimo club de oratoria y editado el álbum de la promoción XIX con más audacia que tino y sin que nadie se diera cuenta de las barbaridades allí expuestas.

 No fue demasiado extraño, pues, que a los 17 añios me presentara en "Expreso" con unos articulitos que hablaban de la novela que acababa de fascinarme: "Rayuela". Me los recibió amablemente Manuel D'Ornellas, por entonces un joven jefe de la página editorial del diario que refundara Manuel Ulloa, y me los publicó sin tocarme una coma. Así había empezado esta matraca.

Siguió sonando en el "Correo" de Luis Banchero, donde fui redactor múltiple, hombrecito orquesta, emergencista al toque y admirador de los extraños y prolongados suspiros de Sarina Helffgott, poeta y escritora, bohemia y no quiero saber más qué. Sarina, desde luego, nunca me miró más que como un metete precoz. En la sección fotografía, el jefe, un japonés, tuvo el acierto de bautizarme con el mote de "Yoqueyomiyeche", chapa que pegó y que tenía que ver, desde luego, con mi minoría de edad y mi fama de quejica. En todo caso, fueron nueve meses de hacer de todo y de no recibir un centavo, injusticia que me llevó a plantear un juicio en el fuero laboral, juicio que, por supuesto, perdí y que fue mi primera lección de lo que  podía esperarse de los dueños de periódicos en el Perú.

De allí pasé a "Última Hora", un diario inolvidable aunque ya por ese entonces tocado por la decadencia. A los pocos días de estar en ese antro de pisos untados de petróleo, en esa buhardilla temblorosa que don Pedro Beltrán había habilitado para su vespertino favorito, me obligaron a fingir una crónica futbolera fechada en Buenos Aires cuando realmente había sido escrita en una vieja Remington de la redacción —así empezaron los "envíos" impostores sacados de las primeras transmisiones por satélite—. A la mañana siguiente, don Bernardo Ortiz de Zevallos,el director, me mandó llamar para decirme que la añagaza le había gustado, que tenía mucho futuro y blablablá-y que me nombraba editor del suplemento deportivo. Era finales de 1969, yo tenía 21 años, el Perú se había clasificado para el campeonato mundial de fútbol de 1970 y el suplemento deportivo, agrandado a 16 páginas diarias, iba a ser el atractivo de la temporada. Así que la vida me empezaba a sonreír.

Me cansé pronto de ser editor, metí la pata hasta la ingle un par de veces, tuve roces con Luis Curie, el editor en jefe que censuraba mis locuras, trabé amistad con Veguita, el sobaco ilustrado más inodoro del país —cuando lo conocí no llevaba la dentadura que años después luciría y que, más tarde, volvería a quitarse en una sucesión de pesadilla que desconcertaba a sus víctimas-, me fui de putas un par de días de pago, me daba grima cada vez que tenía que corregir a algunos manganzones que me doblaban la edad y que ni siquiera agradecían y un día mandé todo al demonio y me fui a "Caretas". Resultaba que Igor Calvo, hermano del poeta César, dejaba su puesto en la revista por uno en Petroperú y me recomendaba que hiciera una prueba en el aquel entonces quincenario fundado hace una punta de años por Doris Gibson y Francisco Igartua. 





Fui y me probaron. Me probaron y me aprobaron. Para mi desgracia, me aprobaron con creces y me pusieron encabezando la escuálida lista de redactores. Eso me ganó el odio inmediato de algunos (y de algunas). Una de ellas -Alfonsina Barrionuevo- fue a quejarse donde Zileri por el atropello y a amenazar con que se iba si el ultraje no era reparado. Parece que Zileri la mandó a la porra porque la señora dejó de colaborar con sus notas cartográficas sobre las campiñas serranas.

La envidia era para mí una vieja conocida. La había padecido en el colegio, en los poquitos años que frecuenté una universidad -la Villarreal, entre 1965 y 1968-, en la atmósfera un tanto geriátrica de "Ultima Hora". Nunca dejó de morderme el fondillo, nunca dejaría de ladrarme. Y siempre estuve preparado para sus tarascadas. Y no es que yo fuera especialmente brillante. Es que hacía mi trabajo en un mundo de flojos y escribía con cierta corrección en un mundo de falsos escribas.

 Para mi mayor suplicio, Enrique Zileri resolvió nombrarme jefe de redacción -un escalafón por debajo del legendario César Lévano, que era jefe de Informaciones- y darme una tarea adicional a las múltiples que ya tenía: la de entrevistar a un personaje en cada número. Esto fue porque la primera entrevista que realicé en mi vida se la hice al Búfalo Pacheco -Pacheco Girón era su apellido-, un matón aprista a quien yo había visto, en la Villarreal, disolver mítines comunistas con una correa incrustada de cabezas clavas y al grito de "los rojos a Cuba, conchas de su madre". La entrevista salió bien, al parecer, por-que la mañana de su aparición -con fotos de Víctor Manrique- Zileri me dijo que mi destino sería entrevistar.

PUBLICADA EN LA REVISTA 'HILDEBRANDT EN SUS TRECE' DEL 30 DE ABRIL DEL  2010

sábado, 28 de marzo de 2020

EL ENCUENTRO

Mi tocayo Pepe es una persona polifacética. Desde la época del colegio hacia teatro y era poeta. conforme fue avanzando su vida combinó los números ( es ingeniero mecánico) con las letras y se convirtió en un prolífico escritor de cuentos y narraciones habiendo logrado varios premios en poesía y narración. Ha sido presidente de su promoción y continúa siendo un motor de ella propulsando siempre su unidad.
Esta historia real me la comento antes de su publicación y ahora la comparto con su autorización.
Pueden leer su producción en esta dirección

https://josehinojosa.es.tl/

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjE2s2ZzzosbPetfNOTGAzaOHX_UEIf27cZ-F6KirS6tgdsDLm7BB1TBGREvfo9kocUb7KgbbGvtkqPOSHMcQrMs5GAakdvE4amK69MdKQy3Ya1nYw6YMmlwwQnU_eMitzSC59MoICLri0/s1600/hinojosa-bisso-Jose-21.jpg

EL ENCUENTRO

Segundo puesto en la Categoría II del Certamen Cultural Leonciopradino 2019
 Verónica sujetaba nerviosamente la mano de su marido, mientras el bus en el que viajaban avanzaba por la Variante de Pasamayo rumbo a la ciudad de Lima, en otros asientos sus hijos Alessandro y Daniel se entretenían jugando con sus dispositivos móviles, mientras que la pequeña Antonella veía un video de Youtube en una tableta. A Verónica no le preocupaban la velocidad del vehículo o las curvas del camino. Esa mañana al salir de Huacho sabía que unas horas después, en Plaza Lima Norte iba a vivir uno de los momentos mas importantes de su vida y eso la tenía muy nerviosa.
 La dama cerró los ojos y su memoria se remontó medio año atrás. En aquel tiempo había viajado de urgencia al Perú junto a su esposo e hijos para asistir a los funerales en Huacho de su recién fallecido padre. Luego de las exequias su consorte y los niños volvieron a Santiago de Chile donde la familia radica desde hace más de dos décadas, mientras que ella se quedó para atender algunos asuntos legales y comerciales del difunto. Concluidos aquellos trámites y con la seguridad de que su madre se encontraba ya recuperada del doloroso trance vivido, decidió volver al vecino país sureño.
 Generalmente se tiene la certeza que las acciones o decisiones propias serán fundamentales para lo que le acontezca a un individuo en el futuro y que las casualidades o el azar no van a influir sustancialmente en su vida, pero aquel día Verónica comprobaría en carne propia que ello no era así, que las casualidades pueden cambiar el futuro de cualquiera y que hasta las telenovelas mexicanas pueden estar basadas en hechos reales.
 Estando a mas de 150 km del Aeropuerto Jorge Chávez y preocupada por llegar a tiempo a él, Verónica en lugar de utilizar un bus de línea, contrató el día anterior un servicio especial de taxi que la llevaría en dos horas al aeropuerto, sin embargo para su gran sorpresa el vehículo llegó excesivamente tarde a recogerla. La pericia del conductor hizo que se recuperara gran parte del tiempo perdido pero cuando parecía que todo saldría bien ocurrió lo impensable, una falla en el computador del coche hizo que este se detuviera a la mitad del camino y fuera imposible ponerlo en marcha.
 Totalmente alterada y con su maleta al borde de la carretera, Verónica vio como pasaron varios vehículos de transporte público sin detenerse hasta que un cuarto de hora después un bus aceptó llevarla a Lima. Demás está decir que las posibilidades de llegar a tiempo ahora eran prácticamente nulas y así ocurrió. Para colmo y contradiciendo lo que es casi una norma en esta parte del continente el avión partió exactamente a la hora señalada y sin ella.
 La protagonista de nuestra historia recorrió entonces los mostradores de las aerolíneas que vuelan a Chile encontrando solamente cupo para un vuelo de la mañana siguiente, decidiendo entonces volver a Huacho para acompañar por unas horas más a su entristecida madre. Ya nuevamente en la casa materna y aburrida por no tener algo que hacer, sintió el extraño impulso de revisar un maletín de cuero negro del difunto, que habían encontrado muy bien guardado en un ropero.
 Sin prisa y con mucho interés, observó uno a uno los documentos de diversa índole que había guardados ahí, hasta que un papel amarillento con el membrete de una notaría llamó su total atención, en él se mencionaba que Verónica era hija de padre desconocido y se daba fe de la voluntad de quien era el esposo de su madre de reconocerla como hija legítima. Difícil es imaginar la tremenda sorpresa que se llevó Verónica ante tamaño descubrimiento, el correr donde su madre en busca de una explicación y la desilusión subsiguiente al negarse la madre a revelar la identidad del verdadero padre, aunque dejando entrever que este vivía en Lima, tenía esposa y también varios hijos.
 Aquella noche Verónica no pudo conciliar el sueño pensando en lo que acababa de conocer acerca de su origen. Al día siguiente felizmente no tuvo inconveniente para llegar a tiempo al aeropuerto y abordar el avión que la llevaría a los brazos de su esposo e hijos, pero muchos sentimientos encontrados había en su corazón, estaba resentida con los protagonistas de esta telenovela de la vida real, con su padre biológico por no haberse hecho responsable de ella cuarentainueve años atrás y también con su madre y padre adoptivo por no revelarle la verdad de su origen por lo menos al cumplir la mayoría de edad. Sin embargo el tomar ahora conocimiento de su condición le permitió comprender algunas cosas, como el por qué no recibió de parte del padre el mismo cariño que este si les dio a sus hermanos o las notorias diferencias físicas que tenía con ellos.
 Los meses pasaron rápidamente y a pesar de la insistencia con que solicitaba telefónicamente a su madre la verdad completa acerca de su origen, no pudo obtener ni una palabra más de ella. Esto no amilanó a Verónica quien había planificado otro viaje con la familia al Perú luego de las fiestas de fin de año, época en que la actividad de su negocio le permitía darse unas cortas vacaciones. Había explicado de la mejor manera a sus hijos que su verdadero abuelo existía y que sería difícil que la abuela les negara a los niños el derecho a conocerlo si ellos se lo pedían.
 Verónica había llegado a Huacho la semana anterior con su esposo e hijos menores y justo como ella lo esperaba, su madre no pudo resistir el pedido de los niños de conocer al abuelo, procediendo a revelar aquel secreto oculto por medio siglo. Contó ella que en ese entonces tenía 21 años y había conocido a un joven universitario de 17, nieto del dueño de unas tierras en las que trabajaban varios familiares de ella. Dijo no recordar mucho de aquella corta relación, pero si estaba segura de que las cálidas noches de verano y el fácil verbo del muchacho hicieron su buena parte. Finalizado el verano, Carlos -que así se llamaba el joven- volvió a la capital y aunque años después retornó a la provincia, nunca más se volvieron a encontrar.
 Al darse cuenta la madre de Verónica que estaba embarazada pensó en ponerse en contacto con Carlos por medio de sus abuelos, pero eran otros tiempos, ella había cumplido la mayoría de edad y el era un adolescente. Se avergonzó un poco y decidió hacerse cargo ella sola, pero luego de dar a luz a la niña conoció a un hombre mayor que se mostró muy interesado en la joven madre, le propuso matrimonio y el reconocimiento de la pequeña como hija propia, propuesta que ella aceptó de buen grado por supuesto. Este relato borró algunos de los sentimientos encontrados de Verónica, volviendo a sentir gratitud por quien le dio su apellido y la crió desde pequeña. Así también decidió iniciar de inmediato la búsqueda de su verdadero padre y cerrar ese círculo que no tenía por qué seguir abierto.
 Desde la zona oeste de la capital y a bordo de un taxi, Carlos se dirigía a la terminal de buses de Plaza Lima Norte. Una gran inquietud le estaba haciendo perder su habitual aplomo. Dos días atrás había recibido una solicitud de amistad en Facebook de parte de una mujer cuyos nombres y apellidos le eran totalmente desconocidos, tampoco había con ella nexos referidos a centros de estudios o actividad profesional, sin embargo pudo notar que muchas de las amistades de ella llevaban apellidos bastante comunes en Huacho y Huaura, localidades de donde provenían la mayoría de parientes maternos de Carlos. Creyó entonces que podía ser algún pariente que no conocía y fue recién entonces que tuvo a bien aceptar la solicitud.
 El día anterior y tal como acostumbraba a hacer después de almorzar, Carlos abrió nuevamente la red social sin imaginar que estaba a punto de recibir la sorpresa mas grande de toda su vida. La banal solicitud de amistad en Facebook había dado paso a un interesante mensaje de bienvenida, convirtiéndose luego en un inquietante chat con muchas interrogantes. Una mujer buscando la verdad acerca de su origen o mas directamente, una hija buscando a su padre. Carlos tenía buena memoria, había datos y fechas que coincidían, recuerdos que estaban en blanco y negro, y que acababan de adquirir color después de cinco décadas. El chat luego se convirtió en conversación telefónica y de inmediato hicieron planes para el encuentro de hoy.
 Carlos fue el primero en llegar a la terminal, llamó al celular de Verónica y ella le informó que acababan de arribar, y se dirigían a su encuentro. Dicen que la sangre llama a la sangre y eso sintieron padre e hija. Estaba demás un examen de ADN. Las lágrimas de ambos brotaron al abrazarse. Valerio, esposo de Verónica, tenía el celular en la mano listo para perennizar el emotivo encuentro pero se congeló con la emoción y no capturó una sola imagen. Alessandro y Daniel contemplaban estáticos la escena y parecía que empezarían a llorar también. Entonces se escuchó la voz de la pequeña Antonella diciendo: ¡Mamá, mamá, yo también quiero abrazar a mi verdadero abuelo! Todos se pusieron a reír, la familia había crecido de un día para otro.